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Alto costo operativo hace el ICE poco competitivo
ICE: superarse o sucumbir

LA REPUBLICA siempre ha apoyado la competencia en telecom, incluido un ICE pujante

La apertura del mercado telecom significa que los costarricenses, por primera vez podrán elegir entre diversos proveedores de servicios.
También puede significar que la división de telecomunicaciones del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) en poco tiempo estaría luchando por su vida, a menos que se vuelva más eficiente.
La batalla para ver quién dominará el mercado local de telefonía inalámbrica ya comenzó.
En una amplia campaña publicitaria en Costa Rica, la española Telefónica a través de su marca Movistar, ya avisó la semana pasada con una gran cantidad de mupis y vallas publicitarias, así como las flotas de camiones con altoparlantes por las calles de la capital, que está lista para ofrecer a los costarricenses una nueva opción.
La mexicana América Móvil, otra telcom con una licencia para prestar servicios inalámbricos mediante su marca Claro, no se quedará atrás.
La buena noticia es que cualquier costarricense podrá escoger la empresa, que a su juicio sea la más adecuada, para enviar y recibir llamadas de teléfonos celulares, junto con mensajes de textos, fotos, música o vídeos.
La cuestión más difícil es si el servicio telecom del ICE puede o no sobrevivir ante la incursión de las empresas privadas.
En la batalla por la cuota de mercado, el ICE tiene varias ventajas importantes.
Primero, cuenta con una fuerte base de 2,7 millones de suscriptores.
Al menos por un tiempo, es probable que muchos costarricenses permanezcan leales al ICE, percibido por ellos como un proveedor confiable, de acuerdo con encuestas realizadas en los últimos años.
Algunos más costarricenses preferirían el ICE, porque es una empresa local, en lugar de una multinacional extranjera.
Pero la experiencia en otros mercados demuestra que los clientes eventualmente tienden a tomar decisiones basadas en una combinación de calidad del servicio y principalmente precio, en relación con esto el ICE podría enfrentar grandes desafíos.
Uno de los factores más críticos para el ICE, es que la estatal tiene poco dinero con el que ampliar o mejorar sus operaciones.
El año pasado, la división telecom del ICE tuvo un margen de utilidad equivalente a $15 millones, sobre los ingresos brutos de cerca de $1.000 millones, según los datos auditados de la empresa.
Esta es una tasa de retorno sobre las ventas de tan solo el 1,5%, en un año en el que el ICE todavía contaba con un casi monopolio en la prestación de los servicios inalámbricos.
Por el contrario, en 2010 ninguno de las telcos más importantes del mundo, tuvo un retorno sobre las ventas de menos del 14%.
De hecho, la compañía con mejores resultados, América Móvil, tuvo una tasa de retorno del 27%.
Las utilidades son importantes en cualquier negocio, pero especialmente en el sector telecom, donde la tecnología cambia rápidamente.
Para mantenerse al día con la evolución tecnológica, las empresas tienen que invertir constantemente en nuevos equipos, a menudo caros.
Si una empresa no cuenta con los recursos para renovar su tecnología, es probable que caiga detrás de los competidores ágiles en lo que se refiere a la calidad del servicio, que a su vez se traduce en menores ingresos. Un círculo vicioso, del cual puede ser difícil de escapar.
Una opción en algunos casos es pedir dinero, con el cual se realizan las inversiones necesarias, pero el ICE ya ha hecho eso.
Los pasivos totales de la división telecom del ICE el año pasado fueron de unos $275 millones, lo que significa que la empresa tiene poco espacio para obtener más préstamos.
El bajo nivel de sus utilidades se debe en parte a una tendencia de los clientes de aprovechar la opción de facturación mensual tipo prepago, que se vende en tan solo unos $8, en comparación con un promedio de $20 para los planes tradicionales de pospago.
Además, una combinación de Skype y el servicio de telefonía por Internet, está acabando con gran parte de lo que solía ser un lucrativo negocio de las llamadas de larga distancia.
Mientras tanto, el ICE continúa teniendo altos costos, especialmente en lo que tiene que ver con la fuerza laboral.
Muchos trabajadores del ICE son destacados profesionales.
Sin embargo, el Instituto cuenta con 6.700 empleados en la división telecom, la mayoría de ellos en operaciones inalámbricas, según la empresa.
Con ingresos brutos de $1 mil millones el año pasado, la división telecom del ICE tuvo entradas por empleado, de alrededor de $150 mil.
Mientras tanto, la británica Vodafone en 2010 tuvo ingresos por empleado de más de $750 mil.
Por su parte, Telefónica, una empresa que por la naturaleza de su negocio, tiende a utilizar más mano de obra, el año pasado tuvo ingresos por empleado de alrededor de $325 mil, un nivel de productividad más de dos veces mayor que el del ICE.
Una vez que comienza la competencia, el ICE perderá clientes.
Cuando esto sucede, sus ingresos por empleado serán aún más bajos.
Peor todavía, los altos costos del Instituto significan que va a tener dificultades para competir con Claro y Movistar en precios, que cobraría cada uno a los consumidores.
Bajo el nuevo esquema de competencia, ningún operador de telefonía móvil podrá cobrar más que el monto máximo, establecido por la Superintendencia de Telecomunicaciones.
Sin embargo, cualquier proveedor podrá cobrar menos.
Si el ICE cobra más que la competencia, con el fin de cubrir sus costos, es probable que pierda clientes.
Si coincide con las tasas que otras empresas ofrecen, podría perder dinero.
Ninguno de esos resultados sería alentador para el Instituto.
Mientras tanto, hay varias formas, en la que la empresa puede defenderse.
El Estado que pertenece al público costarricense podría hacer el ICE más eficiente, mediante el nombramiento de los administradores, sobre la base de experiencia y habilidad, y no de conexiones políticas, y al permitir que un ejecutivo exitoso permanezca en el puesto durante más de cuatro años.
A diferencia de una empresa privada, el Instituto no tiene accionistas, que exigen un retorno sobre el capital que han invertido.
Como resultado, el ICE puede permanecer en el negocio, siempre que no tenga pérdidas, un objetivo que es más fácil de cumplir, que el umbral de rentabilidad más un margen de utilidad.
Sin embargo, una opción no disponible para el ICE es la de perder dinero de forma consistente.
Si las operaciones telecom del Instituto quedaran en el rojo durante un tiempo prolongado, la única forma en la que la división podría sobrevivir, sería por conseguir una subvención de su negocio de energía, o de los ingresos fiscales del Estado.
Pero en este caso, cualquier empresa del sector de telecom —desde un operador móvil nacional hasta un proveedor de cable local— podría pedir a un tribunal que ordene al ICE detener la competencia desleal.
LA REPUBLICA ha mantenido siempre la posición de que los consumidores costarricenses estarían más favorecidos, si existiera una competencia pujante entre los proveedores privados de servicios telecom, y una empresa estatal eficiente.
Pero a menos que el ICE reduzca costos y aumente la productividad, tendrá serias dificultades para mantener una cuota significativa del mercado.
Peor aún, la competencia con las empresas privadas agresivas, podría amenazar la existencia misma de la división telecom del Instituto.

Fred Blaser
Co presidente
República Media Group
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