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Cuanto más pronto se introduzca ese nuevo producto en el proceso de generación eléctrica, mejor; pues así los industriales costarricenses podrían sacarles ventaja competitiva a los productores de otros países contra los que se disputa el comercio mundial


ICE, es hora del gas natural

Al Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) ya le llegó la hora de borrar el diesel y el búnker de la lista de materias primas que emplea para la generación eléctrica.
A cambio debería ir haciendo los primeros pedidos de gas natural, un carburante que al comercializarse a precios de hasta un tercio del valor de los derivados del crudo, ayudará a bajar sustancialmente el precio de la electricidad.
Cuanto más pronto se introduzca ese nuevo producto en el proceso de generación eléctrica, mejor; pues así los industriales costarricenses podrían sacarles ventaja competitiva a los productores de otros países contra los que se disputa el comercio mundial.
En cambio si posterga la sustitución de sus plantas térmicas caras por unas más baratas no solo condenará a los consumidores a seguir pagando tarifas eléctricas cada vez más altas, sino que también restaría atractivo a Costa Rica ante los ojos de las grandes multinacionales que andan en busca de países eficientes dónde instalarse.
Para incentivar el cambio en la matriz eléctrica en favor del gas, el gobierno está dispuesto a darle una mano con dos medidas: una de ellas es la autorización para que importe el carburante de forma directa —sin intermediación de Recope— y la otra es que no se le cobrará impuesto alguno por el consumo de ese producto.
Esa es una gran oportunidad que debe aprovechar el ICE, tomando en cuenta que a los combustibles que compra en la actualidad para la producción eléctrica se les aplica desde el porcentaje que se deja Recope —por mano de obra e incentivos para los trabajadores— hasta el impuesto único.
Con los estímulos que se le están otorgando y el ahorro en la compras del nuevo carburante, el ICE no tiene por qué dudar en realizar las inversiones necesarias para convertir a gas sus plantas de diesel y búnker, pues se recuperará en el corto plazo.
Con el consumo de gas natural para la producción de electricidad, el país recuperaría además la hegemonía regional en el uso de recursos eficientes, que ha venido perdiendo en la última década.
Como consecuencia de la crisis eléctrica que se produjo en el verano de 2007, el ICE debió apostarle más a la generación a base de combustibles para evitar que se produjeran apagones.
Mientras eso sucedía en el país, los vecinos centroamericanos construyeron grandes centrales eléctricas a base de agua y viento.
La principal consecuencia de la recarga térmica nacional fue que la gran ventaja que tenía Costa Rica en tarifas con respecto a los vecinos se fue reduciendo, al punto que actualmente ya hay países que tienen tarifas más atractivas.
Es la oportunidad de volver a ser los mejores, por el bien del país y sobre todo del bolsillo de los consumidores eléctricos.

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