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Empresa privada producirá energía un año más por atraso de dos plantas eléctricas
ICE ampliará contratos de plantas térmicas

• Instituto pagará este año $47 millones por el arrendamiento de los dos planes energéticos

Danny Canales
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Los contratos de las dos plantas térmicas que se arrendaron el año pasado para evitar apagones, se ampliarán al menos por un año más.
Ambos proyectos se contrataron por 18 meses —vencerían a mediados de 2009— pero se necesitará mantenerlos operando hasta finales de 2010.
En caso de que no se renueven los contratos reviviría la amenaza de que se produzcan cortes eléctricos para el verano de 2010.
Así lo reconoció José Joaquín Azofeifa, subgerente del área energética del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).
La crisis energética que enfrenta el país es producto del atraso en la puesta en funcionamiento de la planta hidroeléctrica Pirrís y del complejo térmico Garabito.
Pirrís registra tres años de demora debido al lento proceso de contratación que ha sufrido y no estará funcionando antes de 2010, luego de un nuevo traspié ocasionado por el huracán Alma, este año.
Garabito, por su parte, debió estar operando desde hace dos años, pero dos fracasos consecutivos en el proceso de licitación han postergado la obra.
La meta es que los 200 megavatios que producirá la planta térmica entren a operar en dos años. La construcción se hará mediante un fideicomiso con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
Mientras la agenda de nuevos proyectos eléctricos da tumbos, la demanda eléctrica crece a razón de entre un 4% y un 6% anual, lo que acrecienta la crisis. Se estima que actualmente hay un faltante de unos 220 megavatios.
Como medida paliativa al caos energético, el ICE se vio forzado a contratar las dos plantas portátiles de diésel a las empresas Energy International y Alstom Power Rentals Energy.
Ambos proyectos aportan 200 megavatios al sistema nacional de electricidad.
El arrendamiento le cuesta a la institución unos $47 millones anuales, informó Luis Pacheco, asistente de la subgerencia de Electricidad de la entidad estatal. Adicionalmente el ICE debe aportar el diésel necesario para la producción energética.
La contratación de los proyectos energéticos que funcionan con base en hidrocarburos se tomó como reacción a la crisis eléctrica que se registró durante la estación seca de 2007, cuando hubo constantes apagones ante la escasez eléctrica.
A pesar de que cumplieron su propósito de evitar cortes del fluido eléctrico durante la estación seca de inicios de este año, la dependencia al petróleo para producir electricidad le está costando caro al ICE.
Por ejemplo, la demanda de energía térmica pasó de un 3% a un 6%.
Pedro Pablo Quirós, presidente ejecutivo del ICE, anunció que necesitan al menos ¢52 mil millones para comprar el diésel y búnker requeridos para enfrentar el verano 2008-2009, por lo que solicitó un ajuste del 14% en las tarifas eléctricas.
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