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Viernes 27 Junio, 2008

Hidrocarburos, etanol… ¿y luego? Hidrógeno


Como se desmoronan los viejos paradigmas, hoy estamos a las puertas de lo que se denomina la caída del modelo de los combustibles fósiles y la consolidación del paradigma de los biocombustibles a nivel mundial.
Sin embargo, ¿qué sucederá cuando el etanol no supla las necesidades de la población mundial? He aquí el inicio del más espléndido paradigma energético: la era del hidrógeno y de la energía solar.

La energía es sinónimo de progreso, evolución y desarrollo. Sus bondades son determinantes para cualquier economía, política y sociedad, en una nación. “La energía es la fuerza elemental y el medio por el cual se construye toda cultura”, dice Jeremy Rifkin, en su obra The Hydrogen Economy.

La polémica crece ante la encrucijada de quitarles el alimento a los más necesitados o producir etanol para mover las economías del orbe. Los biocombustibles generarían una crisis alimentaria a mediano plazo ante la necesidad de grandes extensiones de tierra y, peor aún, no sustituirán las necesidades energéticas más allá de lo que permanezcan abiertos los ojos de los más hambrientos previamente a la inanición.

La opción idónea que permitirá el desarrollo socioeconómico nacional y mundial, en armonía con la naturaleza, será el paradigma del hidrógeno. Entre sus beneficios reales están: (1) la accesibilidad democrática a la energía que impediría los monopolios, porque se puede producir individualmente al punto de convertir al consumidor en su proveedor. (2) Concreta un equilibrio potencial con la naturaleza porque está hecho a base de agua, derivada de las pilas de hidrógeno. Actualmente mueren millones de seres humanos a falta de agua potable, mientras se pronostica que para 2025 dos de cada tres personas carecerán del líquido. (3) Por último, la “fusión” entre el ciudadano, el consumidor y el productor permitirá el desarrollo e independencia individuo-energética, fortaleciendo calidad de vida digna para todos.

El complemento: la energía solar, mecanismo desgastado en el papel, pero frívolo en la práctica, es el complemento perfecto para una economía hidrogenada. Un vivo ejemplo de sus cualidades es el desarrollo de comunidades remotas históricamente aisladas, las cuales en la actualidad poseen energía mediante paneles solares.

Un modelo energético está en su ocaso, mientras otro se consolida y el nacimiento del nuevo paradigma se divisa en el horizonte. El trabajo apenas se inicia para las generaciones actuales, pues estamos en un momento histórico y decisivo para actuar, y despertar del sueño de la abundancia vulgar y la crisis ambiental, porque “la vida es peligrosa, no por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa”, afirmó Albert Einstein.

José Pablo Salazar Aguilar
Periodista y miembro de la ANH