Iris Zamora

Iris Zamora

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Lunes 18 Enero, 2016

 La noticia de la recaptura de Guzmán, pone en evidencia el doble discurso o la distorsión con la que manejamos el principio.

“Hética”

La detención del perseguido narco-escapista Guzmán termina con la ola de crítica furibunda, contra dos actores. No pueden entrevistar a Guzmán, porque no son periodistas. Más tarde la acusación es que lo hacen por dinero (¿?) Luego deriva, en si es ético o no que entrevisten a un narcotraficante. Aducen que la entrevista (aun la entrevista, no había sido publicada) resulta una apología del delito
La animadversión contra el ex de Madonna y ganador de dos premios Óscar, que le profesan analistas conservadores; seguramente está condimentada por las reiteradas fotografías junto a Chávez, Correa, Morales en su paso por América del Sur… entonces, ¿la descalificación de Penn tiene una carga ideológica?... y la obsesión contra la actriz de novelas, la alimenta algún twitter en su cuenta, cuando publicó que les creía más a los narcotraficantes, que a los políticos de su país
En todo caso, la noticia de la recaptura de Guzmán, pone en evidencia el doble discurso o la distorsión con la que manejamos el principio. Cuando nos referimos a que alguien falta a la ética, ¿De qué hablamos?...
En Costa Rica leí y vi reportajes a “Ban-Ban”, al “Gato Félix” y toda una constelación de infractores de la ley, que tenía como objetivo aumentar audiencias, (claro, obtener dinero), dando detalles de la actividad de esos delincuentes, … ¿Cuál es la diferencia entre una entrevista, reportaje, a un delincuente criollo y la entrevista al narco mexicano en fuga?... ¿Por qué es apología del delito entrevistar al narcotraficante más buscado internacionalmente y es éticamente correcto entrevistar o hacer reportajes sobre el largo historial delictivo del Gato Félix?
Entrevistar a un delincuente mediatizado internacionalmente como Guzmán es una falta ética de tal magnitud que merecen arder en el fuego eterno Kate del Castillo y Sean Penn, pero, ¿declarar personaje del año al corruptor del caso CCSS/Fischel, en un suplemento especial ocupando su foto la portada, es una decisión éticamente correcta?
Transmitir narconovelas, en las que narcotraficantes y sus sicarios asesinan indiscriminadamente; en las que la compra de jueces, policías, y políticos; la intimidación, secuestro, la violación y la compra de conciencias es presentado como actos “normales” para arrodillar a la Ley , en donde el culto a la riqueza fácil, es el argumento permanente ¿es acaso ese, un negocio ético?... ¿Los anunciantes que pautan en esos espacios de las narconovelas, lo hacen sabiendo que estas, idealizan la narcoactividad? ¿Pretenden vía, narco-novelas con “superhéroes- delincuentes”, hacer que sus productos sean comprados por consumidores de esa basura televisiva? Y los espectadores que se sientan con snacks en mano a consumir esta cultura del crimen organizado, ¿tienen licencia para condenar al actor y a la actriz que entrevistaron al posible extraditado, cuando disfrutan viendo en sus hogares, esa criminal y aberrante actividad?
Cuando pontificamos sobre ética, ¿de qué estamos hablando?