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Herramientas para enfrentar al hampa


La criminalidad ha aumentado en tal forma en el país que ha acabado con la paz de quienes viven en él.
El tema de la delincuencia cobró tal importancia que la ciudadanía clama por acciones gubernamentales efectivas que redunden verdaderamente en una baja en los asaltos a mano armada y ataques violentos de todo tipo a las personas para despojarlas de sus haberes, ya sea en la vía pública o dentro de sus hogares o negocios.
Las cosas han llegado a tal extremo que se han generado foros para debatir sobre el problema en diversas esferas de la sociedad, como el realizado el jueves anterior en el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas, a fin de intentar encontrarle salidas a la grave situación.
En ese encuentro, según lo informó LA REPUBLICA del viernes, prevaleció la necesidad de enfrentar esa crisis en forma integral. Es decir, con medidas que van desde la prevención de delitos y las políticas contra la desigualdad social hasta las necesarias acciones represivas y las modificaciones a la legislación.
Sin embargo, aunque se sabe que la lucha contra el hampa debe ser abordada desde todos los flancos, no puede perderse de vista que la base del éxito es la educación. Y no nos referimos a la educación de los costarricenses sino a la de las fuerzas policiales.
Si bien existen grupos especializados muy buenos con educación y entrenamiento idóneos para su responsabilidad, también es un hecho que muchos de los policías que deben enfrentarse al hampa en las calles no cuentan con el entrenamiento que debieran. Física, mental y emocionalmente deben prepararse para acometer esa tarea.
Esto y el desarrollo de ciertas destrezas es algo que no puede improvisarse sino que, por el contrario, requiere bastante tiempo. Por eso el plan debe incluir las medidas inmediatas y las de mediano y largo plazo. Es una labor para el actual y los futuros gobernantes.
La Costa Rica de antes tenía un clima de paz y seguridad que permitía un grado de entrenamiento en su fuerza policial, pero el país actual requiere, sin duda, otro grado de formación en esos funcionarios.
La profesionalización de la policía para enfrentar la delincuencia de hoy pasa por una rigurosa selección para garantizar la idoneidad ética de los aspirantes y continúa con una adecuada educación y desarrollo de las destrezas que les permitan sentirse fuertes y seguros para la lucha que les espera en las calles.
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