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Hedge funds, inversión sofisticada

Fondos de alto riesgo para inversionistas de mucho dinero, que alcanzaron gran popularidad en los últimos años. Hoy están bajo la lupa.


Los fondos libres o de cobertura (hedge funds) son puestos en la mira como responsables del actual desequilibrio financiero, pero con los argumentos en su contra, aún falta la “prueba irrefutable” para hacer tal aseveración. Lo cierto es que han sido puestos en entredicho luego de gozar elevados índices de popularidad.
El gusto por los hedge funds no es gratuito. El producto ofrece poca volatilidad y retornos más constantes a sus inversionistas. La limitante es que solo las personas con un capital importante pueden entrar, he ahí el punto donde radica su poder.
Estos fondos vieron luz en la década de los años 60, para facilitar la gestión del patrimonio de las grandes familias de Estados Unidos. Tradicionalmente se basan en inversiones especulativas, con el objetivo de maximizar su rentabilidad, sea cual sea la tendencia del mercado.

Altos rendimientos

¿Cómo lograr resultados positivos? Pues bien, este producto mezcla inversiones a corto plazo con largo plazo; ya sea de acciones, bonos, futuros u otros derivados. El detalle es el poder de compra que tiene, ya que puede llevar el precio de las acciones al techo, como se sospecha sucedió con el valor de las materias primas; o reducirlas para su beneficio.
Los analistas calculan que en la actualidad hay unos 7 mil fondos de alto riesgo en el mundo, según los datos manejados por TASS Research. Aunque éstos suelen tener un corto periodo de vida: el 30% de estos productos duran menos de tres años.
El pecado del cual se le acusa es el de pedir prestado para comprar más acciones con tal de obtener ganancias. Por ejemplo, si hay un producto que ofrezca un 10% o más de ganancia, pide prestado a un porcentaje inferior para comprar y ganarse esa diferencia; por eso, es normal que pidan prestado diez veces por encima de su patrimonio. Al invertir muy por encima de sus posibilidades los convierte en fondos de alto riesgo.
El principal cuestionamiento es la ausencia de regulación. Por ejemplo, por su poder de compra, pueden afectar el precio en el corto plazo, situación que se sospecha ocurrió con el precio del barril de crudo. Se estima que una parte importante del elevado precio que tenía el petróleo hace pocos meses —un 25%— se debía exclusivamente a la especulación protagonizada por los hedge funds.
Pese a las críticas, los fondos de alto riesgo son mucho más rentables que los productos tradicionales. En 2007, ganaron seis veces más que los principales índices bursátiles y con una inestabilidad menor que los mercados de renta variable, según el Hennessee Hedge Fund Index.
A pesar de estar blindados contra casi todas las volatilidades del mercado, no pudieron escapar de la crisis económica que algunos les acusan haber causado. En setiembre de este año, registraron una caída media de rentabilidad del 4,7%, según datos de Hedge Fund Research. En el año, acumulan ya un retroceso cercano al 10%, en lo que sería la peor evolución anual de estos vehículos de inversión. Ahora, enfrentan el panorama más difícil en su corta pero polémica historia.

¿Culpables de una crisis?

Los hedge funds buscan los productos financieros más inestables y con índices de transacción más altos.
En el mercado hipotecario, se hizo muy popular la comercialización de las viviendas a personas con escasa solvencia mediante la modalidad de hipotecas “subprime”. Este término se refiere a aquellos préstamos hipotecarios de riesgo.
Las entidades bancarias por su parte, titularizan esta deuda de alto riesgo y la ponen a disposición del mercado de valores. De esta forma, reciben dinero por la deuda de las personas que tienen esta modalidad de hipoteca y se cubren del riesgo de morosidad.
Los hedge funds vieron posibilidades de lucro en este mercado e invirtieron en el sector, motivando inestabilidad en las tasas de interés para la vivienda, generando de esta forma una “burbuja especulativa”.
Entonces, las tasas de interés empezaron a aumentar y las personas que contrajeron las hipotecas no pudieron pagar las cuotas por el aumento en las tasas. De esa forma, los bancos tenían que cobrar la vivienda como garantía pero no lograron recuperar el dinero en efectivo. Hoy, existe un inventario importante de viviendas cobradas como garantía que no tienen clientes para ser vendidas, y pagar a todos los que compraron valores de deuda subprime.


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