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Martes, 20 de noviembre de 2018



EDITORIAL


Hay que adecentar la política

| Martes 03 mayo, 2011




Una vuelta a la Política con mayúsculas significa recuperar el altruismo, la honestidad, el deseo genuino de actuar en beneficio de los demás

Hay que adecentar la política

¿Qué pasa en Costa Rica con la cultura democrática? ¿Cuánto hemos madurado como pueblo para ser capaces de llevar adelante nuestro proceso de desarrollo haciendo uso de lo mejor que la democracia favorece? ¿Por qué aparentemente no han surgido grandes líderes en las nuevas generaciones?
Estas y otras preguntas deben ser contestadas. El tema es complejo, pero es hoy de la mayor importancia. Costa Rica necesita caminar por un sendero de sólida democracia donde surjan líderes capaces de rescatar del olvido las mejores cualidades de esa condición. El país requiere con urgencia el ejercicio sano y transparente de la actividad política ejercida con altruismo. Necesitamos un adecentamiento de la política.
En el informe Estado de la Educación, del Programa Estado de la Nación, hemos visto el resultado de estudios realizados sobre la población de alumnos de los últimos dos niveles de secundaria, en relación con la formación de valores y prácticas democráticas.
El resultado del estudio indica que “el centro educativo no está siendo decisivo” en esa formación, pero que tampoco lo son las características de los estudiantes y sus familias. Es decir, “pareciera que la cultura democrática es más bien producto de múltiples interacciones tanto en el hogar como dentro del colegio y en otros espacios de socialización”.
De ahí, reflexionamos, la importancia del ejemplo. De la necesidad de líderes capaces de entusiasmar a los jóvenes tras sus ideales. De líderes que luzcan con orgullo las mejores cualidades humanas y las pongan al servicio de la actividad política. No obstante, esto no se logra mediante un trabajo donde lo más relevante sea el carácter político – electoral. Se necesita mucho más.
Una vuelta a la Política con mayúsculas significa recuperar el altruismo, la honestidad, el deseo genuino de actuar en beneficio de los demás.
Líderes con esas características, fuertemente comprometidos con la actividad política, devolverán a los más jóvenes, de las nuevas generaciones de costarricenses, la ilusión por fortalecer la democracia en que vivimos.
Lo contrario, nos expone a perder el clima favorable que ha caracterizado a Costa Rica, que alienta a propios y extraños a producir, a generar riqueza y en general a construir una sociedad cada vez mejor para beneficio de todos.