Mónica Araya

Mónica Araya

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Martes 23 Junio, 2015

¡Hay más tela que cortar!

En las últimas semanas hemos podido conocer el nuevo enfrentamiento entre el Gobierno y el sector empresarial por la suspensión del ingreso de algunos productos agropecuarios al mercado costarricense.
La gota que derramó el vaso se ha generado ante las medidas fitosanitarias contra el ingreso del aguacate mexicano. Tanto que las cámaras empresariales pidieron la cabeza de varios de los funcionarios del Estado.
Aunque al frente de cámaras y en redes sociales pareciera que el Gobierno tiene un frente único, la realidad es otra; también se han marcado claramente las diferencias de criterio técnico entre el Comex y el MAG.
Pareciera que aún falta información de las partes, los números no suman y alguien está mintiendo.
Primero que nada no hay forma posible de abastecer el mercado con la producción nacional, la cual es de 4 mil toneladas año y el consumo es de 15 mil toneladas. Si no se importa de México, se deberá importar de otro mercado como Perú. Lo cual si no se hace con tiempo sí podría haber un incremento temporal del precio.
Para lograr implementar una medida de este tipo sin argumentos técnicos válidos los funcionarios del Estado se encontrarían ante posibles acusaciones judiciales y a conflictos ante organismos internacionales como la OMC.
Si lo que dicen los empresarios es cierto, ¿por qué no hay una acusación judicial y piden la cabeza de los funcionarios? ¿Se cortó el diálogo con el Gobierno o nunca se tuvo?
No pareciera que hubiese tal posibilidad de perder más de 50 mil empleos por la falta de importación de un producto y si no hay base técnica, entonces sería sencillo probar lo contrario y restablecer su importación.
También me pregunto por qué el sector empresarial pelea por la importación y no por las mismas medidas internacionales que nos han impuesto a nivel internacional con otros productos.
Por qué sí se piden cabezas por el aguacate, que no creo que tenga tanto impacto en la economía, generación de empleo y divisas como otros productos nuestros en mercados internacionales.
Una vez más se demuestra que se requiere más que diálogo para solventar la situación, que al final no solo afecta a las empresas importadoras, sino al consumidor en general.
Lo cierto es que la dirección del Sistema Fitosanitario del Estado tiene las herramientas técnicas y legales para defender de plagas al consumidor y a posibles contaminaciones; si estas son exageradas o no lo estaremos viendo en muy corto plazo, ya que el sector empresarial estará tomando medidas.
Lo cierto es que hay intereses fuertes y aún no queda claro cuáles son, por el momento usted y yo seguimos viendo pasar la tormenta que aunque sea tropical, pareciera ser huracán. En vez de hacerla más grande, deberíamos estar manejando las diferencias y resolviendo el problema para este y otros.
Más posibles incrementos de precios y amenazas no acercan a la gente a negociar o conversar y mucho menos a resolver. El manejo del tema en medios de comunicación no ha sido, de nuevo, el más adecuado. Pareciera que en vez de aprender de lo ya vivido, la historia se repite una y otra vez.

Mónica Araya