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Miércoles, 23 de septiembre de 2020



COLUMNISTAS


¿Hay alguien que está bien?

Humberto Pacheco [email protected] | Martes 11 diciembre, 2012


Resulta que la exposición de la banca alemana a Grecia es ínfima comparada con el bejuco que tiene por hipotecas de la industria naviera


TROTANDO MUNDOS

¿Hay alguien que está bien?

El ruido de España, Italia, Portugal, Irlanda y sobretodo Grecia ha mantenido la atención mundial concentrada en los intentos de recuperación de la economía europea sobre las espaldas de Alemania y, un poco menos, sobre las de Francia. Este último ha acusado debilidades a partir del cambio de Presidente, no porque éste sea peor, sino que más transparente, pero esto no ha preocupado porque todos asumen que Alemania puede flotarlos a todos.
En Suiza algunos expertos más bien reniegan de que los boches están otra vez conquistando Europa, ahora por el poder financiero. En vez de temor a que no puedan rescatar a los países en líos, hay resentimiento porque lo puedan poder, y temor de que los estén conquistando por ese mecanismo.
A pesar de haber transcurrido casi 70 años desde el final de la Segunda Guerra Mundial, con una larga lista de guerras en medio- Vietnam y los norteamericanos, Afghanistan y los rusos entre otras- los sentimientos de odio y repudio que provocó la magna conflagración florecen de nuevos.
La historia de que Polonia fue víctima de los Nazis, oprimida por la invasión, hoy se ve ensombrecida a la luz de algunos de sus propios actos impropios- dantescos e igualmente terroríficos- no importa que hubiesen sido promovidos por la Gestapo. La escalofriante quema de judíos en varios pueblos es hoy un gravísimo peso sobre la conciencia de la nueva generación, que se ve avergonzada por lo que hicieron sus antepasados recientes. Así en muchos pueblos y también varios países.
No obstante, los macabros recuerdos de las invasiones germánicas no han sido olvidados y Europa ahora nuevamente teme a Alemania, cuando simultáneamente recurre a ella para el salvavidas económico.
Pero wait, resulta que el International Herald Tribune ha destapado una historia que debería erizar a los gobernantes del mundo, y a todos los que tememos que la debacle financiera no ha acabado. Países como el nuestro, susceptibles al impacto porque no se tiene la menor idea de lo que es planear preventivamente, calificando los riesgos, ni contener el gasto en el presente, están todavía más expuestos.
Resulta que la exposición de la banca alemana a Grecia es ínfima comparada con el bejuco que tiene por hipotecas de la industria naviera. Al decir del periódico, es un problema de dimensiones titánicas- valga la alegoría- cuando se compara con las deudas in Terra firma. Los bancos alemanes están expuestos al tono de €128 billones (en matemática anglo sajona) con riesgos que emanan de la financiación a las empresas navieras.  Esto representa más del doble de lo que les deben los gobiernos de Grecia, Irlanda, Italia, Portugal y España juntos. Esto en el quinto año de recesión de la industria naviera.
Es claro que los bancos tienen buena culpa del problema pues, al ser la inversión naviera un buen refugio fiscal, con préstamos blandos incentivaron a la industria a construir más y mayores barcos de contenedores, lo que ha provocado un glut de estas naves que ahora se encuentran ociosas.
¿Qué va a pasar cuando empiecen los remates?

 

Lic. Humberto Pacheco A., M.C.L.

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