Alejandra Esquivel

Alejandra Esquivel

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Jueves 14 Abril, 2016

 La realidad fiscal va a la yugular de las finanzas públicas y por consiguiente del desempeño de un gobierno por cuanto su capacidad de acción está dada por ese juego de ingresos y egresos

¿Hay alguien ahí?

El martes anterior se leía en La Nación: “Luis Guillermo Solís advierte de 'violentas medidas' si no se aprueba plan fiscal”, “el presidente de la República, insistió este lunes en la necesidad de que el Congreso apruebe las reformas fiscales con el argumento de que, si eso no ocurre, deberá tomar "violentas medidas de ajuste"…”
Cuando un ciudadano se enfrenta a ese tipo de exhortaciones, le es inevitable reaccionar. En Costa Rica el dicho de “no sé si reír o llorar”: ya pasó de moda porque se hace tanta mofa de cuestiones “dizque serias”, que ya no sé cuándo es un meme y cuándo se traducen palabras textuales de un “don alguien”.
Señores, el capital humano de Costa Rica es respetable, naturalmente no es viable poner de acuerdo a un número significativo de profesionales de ramas diversas, a opinar sobre la realidad fiscal del país, pero definitivamente “esta bestia no está domada” y si no se votan propuestas técnicas con fondo y fundamentos, que no sean cortoplacistas, que amplíen el espectro de acción del país ante el tema y que dejen de plantearse en función de politiquería barata de la que ya todos estamos “empachados”: de verdad que las nuevas generaciones aprenderán chistes modernos en lugar de historia moderna de Costa Rica.


El aparato institucional del país está muy claro, no tenemos que recordarle ni a “don alguien” ni a “don nadie” lo que puede o debe hacer… ciertamente es más fácil hablar que gestionar, pero si desde hace décadas ya teníamos claro que una de las trabas más serias del país es la “ingobernabilidad”, cuando de paso las flechas señalan a comisiones en plenario sin el músculo técnico que requiere el país o a un ejecutivo novato que además de voluntad política, “carece” de estrategia… perdón por la expresión pero estamos jodidos.
Técnicamente, como economista y financiera tengo un criterio claro sobre el tema, pero también han hecho públicas sus opiniones, los economistas más renombrados del país y señores: ¡en Costa Rica no está pasando nada!
¿Por qué dedicar esta columna al tema fiscal sin explicitar mi criterio técnico? Porque creo que hay mucho material con el que se puede trabajar, que ya ha sido puesto sobre la mesa… no es de opiniones bien fundamentadas que carece el país… es en soberbia e inacción que nos estamos hundiendo.
¿A qué es a lo que le tengo miedo? A la advertencia que hiciera el lunes anterior don Luis Guillermo Solís… Sus palabras bien pudieran demostrar “simple” impotencia, pero cuidado con lo de simple: impotencia + poder (por falta de poder o ansias de poder), pueden ser una combinación letal. La realidad fiscal va a la yugular de las finanzas públicas y por consiguiente del desempeño de un gobierno por cuanto su capacidad de acción está dada por ese juego de ingresos y egresos… no en vano ese mismo juego es lo que cobija las guerras político-económicas más devastadoras de la historia.
Le temo tanto a la inacción, como a la acción “a toda costa”…porque en ese “a toda costa”, siempre pierde el menos estratega… al mejor estilo del arte de la guerra, la proporción menos estratega del país, es también esa que tiene menos recursos para mejorar su calidad de vida, para subir en la escalera social… si como sociedad no entendemos todas las implicaciones de este tipo de advertencias: "violentas medidas de ajuste”… y si no se maneja el tema técnicamente y con visión de largo plazo… no seremos capaces de migrar hacia un modelo económico emergente, sostenible y muchísimo menos inclusivo: utopía de unos pocos.