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Hasta ahora los conocemos

Oscar Ramírez habla de lo que fue sorpresa el pasado sábado

Luis Rojas
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En medio de un ambiente que se podría describir como de tensa calma, la selección de Costa Rica continuó ayer con su trabajo de cara al partido del próximo sábado ante Granada.
En esta ocasión el técnico Hernán Medford se metió más en la práctica. Entre otros movimientos se practicó la llegada por las alas, el centro y el remate y, caramba, es que hay veces que los nuestros la pegan bien mal, aun en la tranquilidad que depara una sesión sin el bosque de piernas rivales que se da en un juego. Si hay un entrenador de porteros, muy bueno por cierto, debería existir, ante la escasa solvencia de los delanteros nacionales, alguien con mucho criterio que les señale sus errores en la forma como la pegan, o por qué no la pegaron, cómo cabecear la pelota, y que en vez del vacilón entre los mismos jugadores cuando sacan el balón del estadio, haya un profe enseñando al alumno.
Oscar Ramírez habló ayer con la prensa, porque Medford lo hará hasta el sábado en el cómodo horario (esperemos) de las 10 p.m., después del juego.
El Macho, siempre analítico, explicó los detalles que fueron sorpresa en el partido del pasado sábado.
“Hay factores, no excusas, que incidieron en el partido. La cancha grande fue uno importante y que nos dificultó el bloque”. No obstante, para el Macho lo que más puso en problemas a Costa Rica fue no poder controlar a Jason Robert, el granadino que juega en la liga premier. “Faltó confianza para pararlo, él siempre se impuso, partió el bloque y eso no tenía que pasar”.
Ramírez explicó que la intención de Medford fue quitarle la iniciativa al rival presionando a Sharlie Josephs (New Engla
nd Revolution), principalmente con Randall (Azofeifa) que lo referenciara más y que él no lanzara a su equipo, aunque lo logró unas tres o cuatro veces en el primer tiempo.
Si bien para Ramírez la viveza de Roberts complicó todo por el centro, hay que aceptar que más que a la defensa él pudo eludir al bloque. “Si en algún momento el balón llegó hasta ahí fue porque el trabajo no se hizo bien arriba y se dieron facilidades”.
Ramírez fue claro, clarísimo, en que no se puede dar el partido del sábado por ganado sin jugarlo, y hasta lanzó una advertencia: “el equipo de Granada de la media cancha para arriba no es cualquier equipo”.
Detalló que entre las debilidades de los isleños detectaron que tuvieron problemas en la segunda parte cuando les lanzaban balones a la espalda, y que le dieron espacio a la selección para armar mejor su bloque.
“Ahora el sábado será otra cosa, la temperatura será agradable para nosotros, la cancha es la más difícil para nuestros rivales y si agregamos el apoyo del público y por supuesto lo que debe poner el equipo en la cancha tenemos que sacar esto adelante”.
Por último, el Macho dijo respetar las decisiones que Medford tome con respecto a la alineación para el próximo sábado, aunque a criterio suyo no son muchos los cambios que se deben dar, porque las circunstancias serán diferentes.
Ayer el único susto fue por un golpe que se llevó el arquero Ricardo González, pero que según Randall Vargas, periodista de la selección a quien se le consultó en la tarde, no tuvo la mayor trascendencia.
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