Enviar
Hanna amenaza costa sureste de EE.UU.

Ike perdió algo de intensidad en su avance por aguas abiertas del centro del Atlántico

Bogotá
EFE

La tormenta tropical Hanna, que ayer se enfilaba hacia el archipiélago de las Bahamas, ocasionó estragos y causó al menos 90 muertos a su paso por Haití, mientras amenaza con intensificarse antes de llegar al sureste de Estados Unidos, donde podría impactar la tarde de hoy.
Mientras continúa latente el riesgo de Ike, que avanza hacia el Caribe con categoría cuatro en la escala Saffir-Simpson, de un máximo de cinco, Hanna dejó un rastro de muerte y destrucción en la isla de La Española, particularmente en la mitad occidental, ocupada por Haití.
El servicio de Protección Civil haitiano indicó en un comunicado que las víctimas fatales como consecuencia de la tormenta tropical, que se sumaron a las 76 que dejó el ciclón Gustav la semana pasada, se registraron en el departamento de Artibonite (norte) y en varios puntos del sur y del oeste del país.
La cuenta del organismo corresponde solo al número de cadáveres rescatados, por lo que la cifra real de muertos puede ser mucho mayor.
Aunque las lluvias han empezado a amainar y el Gobierno levantó ayer la alerta roja que decretó a principio de semana, varias ciudades continúan incomunicadas, lo que dificulta la entrega de la ayuda humanitaria, y miles de haitianos están sin energía eléctrica.
La situación más crítica se vive en los hacinados refugios, donde miles de haitianos se encuentran sin comida ni agua, como en la ciudad costera de Gonaives, donde 120 mil de sus 150 mil habitantes fueron afectados.
“El panorama es bastante desolador. En el camino a Gonaives hemos visto a personas durmiendo debajo de camiones. Han perdido todas sus cosas”, dijo en una entrevista telefónica la portavoz de Cruz Roja Marie Louis Belanger desde las proximidades de la localidad.
La comunidad internacional se ha apresurado a apoyar a los damnificados.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), la organización no gubernamental (ONG) Intermón Oxfam y países como España han anunciado el envío de varias toneladas de ayuda humanitaria.
Por su parte, los 562 militares argentinos que forman parte de la fuerza de paz de las Naciones Unidas en Haití y que tienen su base en Gonaives, a 155 kilómetros de la capital, Puerto Príncipe, rescataron a pacientes y a médicos cubanos de un hospital de esta ciudad.
A su vez, República Dominicana, en el lado oriental de La Española, seguía bajo alerta y sin energía eléctrica en gran parte de su territorio, donde no se registraron víctimas fatales, pero sí 11.580 evacuados, 55 comunidades aisladas y daños en 2.316 viviendas.
Según el Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Estados Unidos, con sede en Miami, Hanna continuaba ayer avanzando hacia Bahamas en dirección noroeste con vientos máximos sostenidos de 100 kilómetros por hora.
Sin embargo, “puede transformarse en huracán menor”, con vientos máximos sostenidos de al menos 119 kilómetros por hora y “probablemente tocará tierra el viernes (hoy para el lector) por la noche o el sábado en la mañana” en la cosa sureste de Estados Unidos, dijo el meteorólogo del CNH John Cangialosi.
En Costa Rica, la Comisión Nacional de Emergencias declaró ayer alerta roja (máxima) en la zona del Pacífico norte y alerta amarilla (preventiva) para el resto del país , debido a las fuertes lluvias que se presentan como efecto indirecto de Hanna.
Entretanto, Ike perdió ayer algo de intensidad, al bajar la velocidad de sus vientos de 230 a 220 kilómetros por hora en su avance por aguas abiertas del centro del Atlántico, pero se espera que permanezca como un poderoso huracán durante los próximos días.
Los expertos del CNH señalaron que es “demasiado pronto para determinar qué territorios se verán eventualmente afectados” por él y advirtieron de que las Bahamas, las islas Turcas y Caicos, y Florida deberían “vigilar el desarrollo del sistema meteorológico”.
De otro lado, la amenaza de la tormenta tropical Josephine se ha debilitado y, según el CNH, “los vientos de los niveles superiores no son favorables para que se fortalezca de forma significativa”.
A Cuba, que se ha salvado esta vez de los efectos de Hanna, comenzó a llegar ayer la primera ayuda internacional a bordo de dos aviones de Rusia, país que ha comprometido 100 toneladas de material, para paliar los daños que provocó Gustav.
Ante la devastación provocada por el ciclón, que según un balance provisional afectó a unas 140 mil viviendas, escuelas, y hospitales y miles de hectáreas de cultivo, la disidencia cubana demandó ayer al Gobierno que acepte la asistencia de más países, incluido Estados Unidos.
El grupo Agenda para la Transición pidió, además, al Ejecutivo de George W. Bush que levante las restricciones del embargo sobre alimentos y medicinas por al menos dos meses, ante lo que Washington anunció que está dispuesto a permitir el envío de ayuda humanitaria a la isla, pero solo a través de organizaciones no gubernamentales.
Ver comentarios