Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 11 Mayo, 2016

 Es hora de pensar en el fondo de la cuestión: tenemos la ineludible obligación de mantener el pacto social fundamental que nos cobija a todos

Hagámoslo ahora

El gobernante partido de izquierda ha tenido que hacer todo lo contrario de lo que prometió en campaña. Debió aliarse con un sector de la derecha para aprobar una reforma que incluye modificaciones fiscales y del esquema de pensiones. Solo mediante ese arreglo legislativo podrán aspirar a los mínimos necesarios para cumplir con los organismos financieros internacionales, de modo que puedan optar por el tercer paquete económico de rescate financiero. Atenas arde. Las medicinas amargas se han sucedido unas tras otras y el tratamiento no concluye. El domingo se aprobó la reforma que aumentará el IVA al 24%. También, nuevos tributos a la gasolina, los licores, los cigarrillos y hasta el café. Pero lo más duro fue un nuevo impuesto a las propiedades. Ya antes se había aumentado la edad de retiro a 67 años. Ahora también se autorizó una rebaja de hasta el 30% a las pensiones de mayor monto. Con todo ello ahorrarán 5.400 millones de euros para paliar su deteriorado récord y acceder al rescate de 85 mil millones. Las protestas continúan. Los cocteles molotov se miden con los gases lacrimógenos. Unos griegos protestan. Otros griegos los repelen. Con todo lo difícil y doloroso que esto resulta, la crisis está lejos de acabar y las secuelas se extenderán por décadas. Sin flujos de inversión extranjera, con un desempleo promedio del 25%, que llega hasta el 50% para los más jóvenes, Grecia es un país sin muchas esperanzas.
Nosotros estamos muy lejos de medidas de choque como las griegas. Tenemos realidades muy distintas. Pero sí es cierto que durante mucho tiempo ellos optaron por postergar las necesarias decisiones.
Ahora que trasciende que los diputados oficialistas aceptaron una condición del Frente Amplio para formar bloque el primero de mayo, desechando la propia propuesta gubernamental (no sabemos si con anuencia o no de Zapote) de incrementar el IVA en dos puntos durante dos años para llevar el impuesto de ventas a la ampliación de los servicios con el incremento a un 15%, muchos podríamos sentirnos tentados a aplaudir la defensa del bolsillo. Pero cuando el Viceministro de Ingresos advierte que esa postergación significaría un IVA del 17% o 18% en tres años, hay que pensarlo dos veces. También hay que detenerse a reflexionar con cabeza fría si debemos oponernos o no, a los proyectos de la alianza opositora que pondrían tope de ocho años al auxilio de cesantía, así como a la reducción porcentual del cálculo para las pensiones futuras.
Por falta de decisión política, por la injerencia y el amedrentamiento de grupos fácticos, por el inmenso temor que tenemos a una paralización como la que ya anuncian los sindicalizados de salud y educación o por la tozudez de un sector empresarial que se niega a poner su cuota de sacrificio, podríamos asustarnos tanto como para creer que es mejor no hacer nada y seguir pateando el balde para delante un tiempito más. Y esa es la angustia. Que seamos incapaces de tomar decisiones ahora que estamos a tiempo. Es el momento de apaciguar los ánimos, dejar de lado las consignas, los estribillos y las amenazas. Es hora de pensar en el fondo de la cuestión: tenemos la ineludible obligación de mantener el pacto social fundamental que nos cobija a todos.

 

Hablando Claro
Vilma Ibarra