Hacienda y la trampa del marchamo, ¿cuál es el secreto?
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En el impuesto a la propiedad vehicular, que es el corazón del marchamo, es donde Hacienda hace “trampa” a través de la fórmula de cálculo establecida en 1987.
De esta manera, un Kia Sportage 2014, por ejemplo, paga más por este impuesto hoy que el año anterior, aunque su valor en el mercado no se hubiera modificado.


El truco consiste en que la fórmula contempla la depreciación anual del carro, pero también disminuye el valor de la base sobre la que se aplica el impuesto.
La maniobra tiene una mayor afectación sobre los vehículos con un costo superior a los 6,6 millones.
Este fenómeno también sucede con los vehículos que pagan un monto inferior del impuesto a la propiedad, con respecto al marchamo anterior.
Un auto comprado en 2013 se depreció un 18%, pero la base impositiva se redujo un 14%, por lo que este año estará pagando un poco menos que el anterior, pero más de lo que debería.
El secreto está en que los rangos del impuesto deberían actualizarse de acuerdo con lo sucedido con los precios de los carros, y no incluir un factor que lo disminuye automáticamente.
En los últimos años la base del impuesto ha ido disminuyendo (lo que implica pagar más), mientras los carros del año han aumentado o mantenido su valor en el mercado.
La metodología contempla una disminución automática del 10% en la base del impuesto y su compensación con la inflación, que la aumenta.
Como los últimos años, y sobre todo 2015, la inflación ha sido considerablemente menor que la disminución automática del 10%, el efecto ha sido un mayor peso a los contribuyentes con carros nuevos o seminuevos.


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