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Martes 11 Agosto, 2015

Estamos al límite y ante este problema solo queda una opción, construir una sociedad inteligente, con sabiduría y responsabilidad…

Hacia una sociedad inteligente

El caos vial, los huecos en las carreteras y la ineficiencia del Estado nos obligan a acelerar el paso hacia la construcción de una sociedad inteligente.
La Revolución Industrial arrancó hace 250 años con el desarrollo del motor de vapor, que permitió aumentar la energía para realizar múltiples trabajos, sustituyendo o reforzando la fuerza de los seres vivos.
Por eso aún se habla de “caballos de fuerza” como una medida de la capacidad para realizar trabajo de las máquinas. Con el desarrollo de la computadora la civilización rompe otra barrera que creíamos exclusiva de los seres vivos, el control de la inteligencia.
Está surgiendo un nuevo paradigma para generar riqueza que utiliza el desarrollo de la inteligencia como factor de competitividad.
Hay muchas formas de resolver un problema, pero siempre hay una que es mejor que las otras, porque permite reducir el costo y aumentar la calidad de los productos o servicios, de una manera sostenible, que es innovadora al mismo tiempo.
Este compendio de las mejores prácticas incorporado en aplicaciones ubicadas en la nube y brindadas como servicios, permite generar una experiencia más agradable para el cliente y más rentable para todos los involucrados.
Se estima que para el año 2050 la población mundial será de 9.000 millones y el poder asegurarles un adecuado nivel de vida constituye desde ya el mayor desafío de la historia.
Estamos al límite y ante este problema solo queda una opción, construir una sociedad inteligente, con sabiduría y responsabilidad, capaz de evolucionar asegurándoles el techo, alimento y abrigo a todas las personas.
Por suerte, la imaginación es uno de los recursos más valiosos del hombre y con ella ha logrado resolver grandes problemas a lo largo de la historia.
En el tema del cambio climático, se anuncia que ya existen o están en desarrollo todas las tecnologías necesarias para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero; se espera que estén disponibles comercialmente para 2030, bajo el nombre de Red Inteligente que apela a un rediseño total del sistema eléctrico.
Lo mejor que puede hacer Costa Rica para mejorar su competitividad es invertir en proyectos orientados a aumentar la eficiencia de su sistema eléctrico, ya que por cada dólar que se invierta se obtendrá un ahorro de $10, al evitar construir nuevas plantas eléctricas.
La inteligencia tiene su origen en los datos y la digitalización convierte todo en información que puede ser analizada, para obtener la mejor solución a los problemas. Al implementar las mejores prácticas, se mejora la eficiencia y eficacia en la organización, se reducen los costos y tiempos de respuesta, a la vez que se aumentan los beneficios que se ofrecen al cliente.
La puesta en práctica de una estrategia país como la de ser carbono neutral, podría hacer coincidir finalmente los objetivos económicos, sociales y ambientales, si basa todo el proceso de construcción y mantenimiento de la infraestructura en el desarrollo de la inteligencia como factor de competitividad.

Ronald Bolaños Maroto
Ingeniero, especialista en informática industrial