Enviar
Lunes 17 Mayo, 2010

Hacia un país de competencia

Algunos años atrás, el concepto de libre competencia era considerado muy negativo por los costarricenses para el desarrollo y crecimiento del país.
La idea de competir fue tema que abrió camino a discusiones vehementes que se dieron en el entorno de las negociaciones con el mal llamado Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos.
Sin embargo, gracias a las leves y relativas aperturas al libre comercio de los últimos años, que ha implicado presencia de nuevas marcas y productos, el costarricense, en particular el consumidor, empieza a ver de manera distinta a la competencia, y más aún, a disfrutar de sus beneficios.
En días pasados, se publicó en los medios de comunicación, un ejemplo del avance en esta materia, como es el precio de atún que después de diez años, bajó su precio real en el mercado debido a la mayor competencia en dicha industria.
La disminución del precio de este producto causa impacto no solo en el bolsillo del consumidor, sino en el futuro del país, al demostrar, una vez más, que la mayor competencia beneficia al consumidor con mejores precios, mayor variedad y mejor calidad de los productos.
Según dictan los datos, como producto de la disminución de los precios en los atunes, se detuvo la reducción del consumo que se venía dando; como consecuencia quizá del alto precio del atún causado por la ausencia de competencia. Por primera vez, en seis años, se presenta un incremento en el consumo de casi 2 millones de latas. Como se observa, no solo el consumidor se beneficia sino también la industria que ahora vende más, lo que significa más inversión, más innovación, más fuentes de empleo y mayor bienestar.
Los beneficios están latentes y son ejemplo del camino que hay que seguir en todas las industrias y sectores del país. A mayor competencia, mayores serán los beneficios para todos. Por tal razón, es una vergüenza la posición del Gobierno de Costa Rica de impedir la libre importación de lácteos, o de cualquier otro producto, de la Unión Europea.
También es vergonzoso el monopolio de Recope y su no privatización. Es importante recordar que el bienestar está en el consumo; es irrelevante quien produzca. La diferencia entre un rico y un pobre es su nivel de consumo y el proteccionismo reduce los niveles de consumo.
Los consumidores creemos firmemente en el respeto por la libertad individual; es decir, el hecho de que todo ser humano nace libre. Un corolario de la libertad individual es la libertad económica. Quien es dueño de su ingreso y propiedad honestamente adquirida es libre para comerciar, comprar, vender, alquilar, empeñar, asegurar, prestar, producir, importar, exportar, intercambiar, regalar, recibir, heredar sin restricción de ningún tipo (incluyendo permisos, cuotas, licencias o patentes) con cualquier otro ser humano sin importar nacionalidad o credo religioso. Creer en la libertad individual es demandar el derecho a la libertad económica y al libre comercio por razones morales y éticas.
Esperemos que el ejemplo de mayor competencia, como la que se experimenta en el mercado atunero, sea una luz que permita a la libre competencia florecer en Costa Rica para el desarrollo económico y social.

José Joaquín Fernández
Vicepresidente
Asociación de Consumidores Libres