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Hacer la tarea antes del sismo


El terremoto del pasado 8 de este mes nos ha dejado lamentablemente muertes, dolor, pérdidas materiales y desempleo. Se trabaja para aliviar en alguna medida a las víctimas.
Pero debe dejarnos algo más: enseñanzas.
Si bien es cierto que el país también puede sufrir otro tipo de catástrofes provocadas por huracanes (hasta ahora no hemos sentido el embate directo de estos), inundaciones, derrumbes u otros, también parece que son los terremotos los menos predecibles no solo en tiempo sino también en magnitud.
No obstante, y aunque el país cuenta con una Comisión Nacional de Emergencias (CNE), leyes y acciones, especialmente para después del evento, y una población que ha demostrado intacta aún su condición de solidaria, no es esta una nación organizada para responder con conocimiento y práctica a su realidad de alta sismicidad.
Esto implicaría muchas cosas. Ejemplos:
¿Saben todos los costarricenses, por valoración técnica reciente, si su vivienda, centro de trabajo, de estudio u otros espacios públicos cuentan realmente con una estructura de eficiencia antisísmica? ¿Saben, técnicamente determinado, cuáles son los sitios más seguros de la vivienda o edificio? ¿Sabe cada persona de acuerdo con su organización familiar, profesional y social qué debe hacer si se encuentra de repente en el epicentro de un terremoto?
¿Existe una organización interna en cada institución pública que funcione bajo el enlace de la CNE para entrar en acción de inmediato sin desorden ni duplicación o pérdida de esfuerzos y recursos, en el mismo momento en que se presente un terremoto?
¿Han sido entrenados comités distritales y cantonales para que la población civil reaccione inmediatamente, con conocimiento y pudiendo aprovechar la colaboración de profesionales y voluntarios que con anterioridad hayan sido detectados como suficientemente capacitados en diversas áreas?
Estos y otros innumerables aspectos deben integrar la verdadera organización que requiere este país por su condición. No es suficiente decir a los costarricenses “vivimos en un país de alta sismicidad y debemos aprender a convivir con ello”. Es necesario instruir y organizar a la población y esto debe hacerse en forma permanente. Cuando el terremoto se presenta es la hora de actuar, no de empezar a investigar, levantar censos o capacitar.

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