Hablamos un peor inglés
“La educación no debe ser administrada solamente por el lucro, pues puede no ser un buen consejero”, dijo Marta Blanco, directora ejecutiva de Costa Rica Multilingüe. Esteban Monge/La República
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Por la libre las escuelas de idiomas

Hablamos un peor inglés

Reto a empresarios limitada oferta de personal bilingüe

Comunicarse en inglés es casi una obligación, cuando la mayoría de nuevos empleos exigen su dominio. Pero, en lugar de mejorar, cada vez hablamos peor ese idioma.
Como prueba, en un año perdimos 12 puestos en el ranking empresarial realizado por la iniciativa global Education First, en colaboración con la Universidad de Cambridge, que identifica los países donde las empresas pueden encontrar personas que hablen un buen inglés.
Una de las causas sería que nadie regula la calidad, ni las metodologías de los cursos que imparten decenas de institutos de idiomas.
El único esfuerzo de cambio, lo promueve la Fundación Costa Rica Multilingüe, que persigue la definición de un estándar y certificación voluntaria, pero lo que propone es insuficiente.
Los institutos de idiomas han crecido, tras la necesidad de miles de estudiantes que, después del colegio, quieren mejorar su inglés para conseguir mejores oportunidades laborales.
Varios de esos son respetados, tal es el caso del Centro Cultural Costarricense Norteamericano y el de Berlitz.
No obstante, proliferan otros centros que ofrecen títulos en tiempo menor, a precios más bajos, cada uno definiendo sus propios estándares, a menudo bajos.
Actualmente, no hay control en absoluto sobre la posibilidad de que cualquier persona declare operar un instituto tal, sea del inglés u cualquier otro idioma, y hasta emitir un diploma, que no tiene reconocimiento formal.
De parte del Estado, no existe ningún plan de regular este tipo de enseñanza, así que los consumidores deben informarse, antes de matricularse en cualquiera de esos institutos
En tanto, los empleadores confirman la insatisfacción con la calidad del inglés que hablamos.
No hallar ese talento complica las contrataciones, y obliga a incurrir en gastos adicionales al tener que invertir en programas de formación para dominar el idioma a un nivel competitivo, como es el caso de Sykes, que destina cada año $1 millón a esta tarea, solo en este país, dijo Arturo Barboza, director de relaciones corporativas de la empresa.
Peor aún, la demanda para la gente bilingüe es mayor que nunca, así que desperdiciamos oportunidades de empleo.
Una de las empresas que más agitan el mercado es Amazon, que tiene campañas de publicidad intensas en radio y prensa escrita.
Inclusive envía correos electrónicos a una base de datos de personas que han trabajado en la industria de servicios, o que están calificadas en inglés.
Solo en este año contrató 1.300 personas, y para diciembre espera sumar 400 más, indicó Alejandro Filloy, gerente general para Amazon Costa Rica.
Certificar a las escuelas que enseñan inglés y obligar a la realización de un examen es la norma en otros países.
Quien trata de tomar ese estandarte es Marta Blanco, directora de Costa Rica Multilingüe.
Se trata de una fundación pública-privada sin fines de lucro, que opera desde 2008, con el apoyo del Gobierno, así como de varias empresas, como Intel y Sykes.
Que esta sea la solución no es del todo compartido por los empresarios, porque el impacto y cumplimiento de metas por parte de la Fundación ha sido bajo hasta el momento.
Otra crítica contra este modelo es que muchos centros de idiomas enseñan sin que ello conduzca a ningún título académico.
Pero, esa práctica entra dentro de la libertad de educación, resaltó Leonardo Garnier, ministro de Educación.
Por suerte, existen empresas de renombre que desde hace años ofrecen una enseñanza de calidad en nuestro país.

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Johnny Castro
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