Hábitos para una gerencia efectiva
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Hábitos para una gerencia efectiva

En psicología se entiende como hábito cualquier comportamiento repetido de forma regular y que se realiza de forma poco o nada consciente, si bien se trata de actividades aprendidas. Los hábitos pueden ser positivos o negativos. Los hábitos positivos en el trabajo ayudan a mejorar la capacidad de manejar equipos, de liderar, en definitiva. A continuación vamos a enumerar algunos, si bien esta relación no pretende ser exhaustiva, sino servir de ayuda y reflexión para los gerentes o los que aspiran a serlo.

1. Salir de la rutina. Llamadas, reuniones, correos electrónicos... el día a día nos consume y tenemos que alzar la cabeza y ver más allá de esa cotidianidad. Este hábito nos permite ver cuáles son las tendencias del mercado y los procesos de innovación que se pueden aplicar en la industria. Además es importante romper esta rutina con actividades informales para unir al equipo.
2. Dejar de lado el conformismo. Acomodarse en un puesto y no ver más allá es percibido por el equipo como conformismo. Si el líder no es ambicioso, sus colaboradores tampoco lo serán. Solo los sueños inspiran y el mejor gerente es aquel que persigue sueños comunes con su equipo. Siempre hay un modo mejor de realizar el trabajo, siempre se puede hacer de una forma más eficiente, con más calidad.


3. Aprender, aprender, aprender. Lo hemos comentado muchas veces en esta misma tribuna: el aprendizaje continuo y la actualización es fundamental para el liderazgo. Actualizar conocimientos, tendencias, novedades no es un lujo como muchos gerentes piensan, es una absoluta necesidad. Los cambios en el entorno de los negocios son vertiginosos y desatender esta evolución puede resultar fatal para la empresa y para el propio gerente.
4. Descansar es importante. Sumidos en la vorágine y el estrés, en ocasiones no damos importancia a un buen descanso físico y mental, de forma que llega el agotamiento y la sobrecarga que desemboca en situaciones complicadas. Cuidar la vida personal es tan importante como la profesional. Como decimos más arriba también es crucial romper la rutina en la oficina con el equipo. Algunas empresas fomentan momentos de ocio dentro o fuera de la oficina para romper con el día a día y mejorar la relación del equipo.
5. Visualizar el largo plazo. La urgencia de resolver los problemas que tenemos encima de la mesa es nuestro peor enemigo si pretendemos alcanzar una meta de largo plazo. Tener una visión amplia de nuestro futuro y metas a las que dirigir nuestros esfuerzos hará que nuestra capacidad de gerencia y liderazgo se refuerce. Dedicar unas horas a la semana a la revisión de las metas para los próximos 6 o 12 meses es un hábito a incorporar en nuestra agenda.
Como vemos, estos hábitos se dirigen sobre todo a reafirmar la visión del liderazgo más allá del quehacer diario. Ese es un paso muy importante para comenzar a ser un verdadero gerente.

Francisco Avilés
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