Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 19 Junio, 2015

Habilidades blandas para conseguir trabajo

Las empresas y los reclutadores a menudo se quejan porque las universidades no forman el tipo de profesional que necesitan. Una de las razones, no la única, es que los graduados carecen o tienen un bajo perfil en “habilidades blandas”.
De ahí la explicación de por qué en ciertas profesiones hay mucha gente buscando trabajo, y por otro lado hay empresas que no encuentran personas idóneas.
Las habilidades blandas que están en el “top” de las compañías tienen que ver con liderazgo, servicio al cliente, trabajo en equipo, adaptación al cambio, comunicación, empatía, relaciones interpersonales, perfil emprendedor, creatividad, valores, ética, “proactividad”… Lo cierto es que una o varias de esas habilidades constituyen llaves que pueden abrir muchas puertas.
El desafío para las universidades no es fácil, ya que una cosa es enseñar y evaluar conocimientos, y otra el entrar a un campo difuso y resbaloso como este.
Veamos un caso concreto. Cuando la gente es mal atendida y por ello la empresa pierde clientes, entonces capacita al personal en “servicio al cliente”, tal vez pase la vida capacitándolos y algo avance.
El investigador Stephen Robbins realizó estudios al respecto y llegó a dos conclusiones importantes: primero, las personas con trabajos en el “front desk” deben ser básicamente felices; segundo, aproximadamente el 80% de las diferencias entre individuos respecto a la felicidad proviene de sus genes. En buen romance, no es mucho lo que se pueda hacer después de una errónea selección.
¿Hay formas de detectar esto en un proceso selectivo? En este caso específico nos ayudan los test que describen la personalidad, entrevistas a profundidad, y buscando información confiable de trabajos anteriores. En este último caso la credibilidad del “informante” es clave.
Hace años hubo universidades prestigiosas de Estados Unidos que, convencidas de que el liderazgo no se logra enseñando teorías sobre el tema, desarrollaron como complemento los famosos ejercicios de cuerdas. En Costa Rica varias instituciones los utilizaron. Los resultados aquí y en otros lados fueron pobres.
Muchas de estas habilidades blandas aparecieron como fundamentales a nivel de las organizaciones en décadas pasadas, cuando los psicólogos más prominentes de la academia estadounidense bucearon a profundidad para encontrar los medios que permitieran cambios de conducta sostenidos en las personas.
Cada habilidad blanda tiene su propio tratamiento, algunas tienen una alta proporción genética, otras son mucho más flexibles y permeables.
¿Qué y cómo enseñar este tipo de habilidades? La mayoría ha generado formas de responder en la práctica a esa pregunta, pero el problema mayor se esconde en otra pregunta: ¿realmente logran los estudiantes “aprehender” (no aprender) estas habilidades blandas? Bonito desafío para las instituciones educativas y las empresas.

Arturo Jofré
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