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Lunes, 16 de diciembre de 2019



FORO DE LECTORES


Habilidades blandas: la clave de la adaptabilidad

Ineke Geesink [email protected] | Lunes 25 noviembre, 2019

Ineke

Durante los últimos meses, el tema de “desarrollo de destrezas” y cuáles de ellas se deberían de priorizar se ha vuelto un tema muy popular en diferentes foros. En mi pensar, son las destrezas o habilidades blandas las que van a diferenciar a un profesional en su lugar de trabajo actual y futuro, en el mundo de la Industria 4.0, en una organización donde se convive con la inteligencia artificial.

La tecnología ha cambiado la manera en cómo nos comunicamos, cómo aprendemos, producimos, colaboramos, trabajamos y nos relacionamos. Estos cambios suceden a gran velocidad y, aunque es innegable que cada día tenemos más herramientas, más posibilidades y oportunidades, estos avances también representan nuevos desafíos a los cuales debemos adaptarnos.

A raíz de los progresos vertiginosos que ha acarreado la computación en la nube, la inteligencia artificial, el machine learning o el Internet de las cosas, las necesidades de las empresas han cambiado también. Para insertarse en la Cuarta Revolución Industrial y hacer su transición hacia la economía digital, hoy las compañías requieren un talento diferente al de hace unos años. Por supuesto, buscan cada vez más colaboradores que posean las habilidades técnicas necesarias para diseñar, usar e interactuar con esas tecnologías, pero también - y no menos importante- personas que cuenten con ciertas características socioemocionales que han adquirido una gran relevancia en el mercado laboral.

Así pues, ya no bastan un diploma de una prestigiosa universidad o una hoja de vida extensa; las compañías buscan candidatos que posean cualidades y características que no hacen parte del currículo de ninguna carrera profesional disponible, como la creatividad, la colaboración, la resiliencia, persuasión, el manejo de tiempo, la resolución de problemas complejos, y la adaptabilidad. Así lo demuestra un estudio realizado por LinkedIn que refleja que un 57% de los empleadores y equipos de liderazgo considera que las habilidades blandas son tan importantes como las habilidades duras.

Este año, Microsoft comisionó un estudio al Centro de Implementación de Políticas Públicas (CIPPEC) llamado Inteligencia Artificial y Crecimiento Económico, Oportunidades y Desafíos para Costa Rica. Este reveló que los trabajadores costarricenses cuyas ocupaciones son intensivas en los tres grupos de habilidades complementarios a las nuevas tecnologías (percepción y manipulación en contextos complejos, creatividad e inteligencia social) son alrededor del 26% del total de ocupados. Se trata de una cifra alentadora en el contexto latinoamericano, que bordea el 18% en promedio. Sin embargo, esto también indica que el 74% de la fuerza de trabajo restante requeriría readecuar sus habilidades para hacerle frente a las necesidades de la transformación digital.

Más que alarmarnos, este hecho nos enfrenta a un nuevo paradigma que nos obliga a repensar cómo aprendemos y qué enseñamos. Además, nos hace replantearnos cuáles son los conocimientos más pertinentes para la demanda cambiante de talento. Debemos preguntarnos cómo desarrollamos habilidades blandas en el currículo académico de las generaciones futuras. Como la innovación no da espera, es también de la mayor trascendencia que las empresas adapten velozmente la capacitación, formación y preparación tanto de sus actuales equipos de trabajo como del foco en el entrenamiento de sus nuevos colaboradores.

Es claro que las generaciones del futuro deberán tomar cursos de educación superior que aún están por completar su estructura y contenido. Además, van a tener que desarrollar habilidades que no están en los libros de texto. Igualmente, en los lugares de trabajo, será muy común ver roles donde las funciones serán compartidas por un ser humano y un sistema con capacidades de Inteligencia Artificial. La tecnología abre un mundo infinito de posibilidades y oportunidades, impulsará la creación de muchos nuevos empleos y redefinirá algunas de las funciones tradicionales. Lo que no logrará es emular la empatía, la creatividad, la flexibilidad, la inteligencia emocional, capacidades de negociación, la colaboración y destrezas sociales. A medida que el mundo se tecnifica, se hace cade vez más importante ser más humano.

Ineke Geesink

Gerente País Microsoft Costa Rica






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