Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 21 Enero, 2015

Poco a poco se han ido sanando las heridas (en Guatemala), y los estragos de la conflagración están comenzando a desaparecer


Guatemala celebra elecciones

Guatemala se distingue de las otras naciones del istmo centroamericano por el reto que ha enfrentado para lograr “incluir” a todos sus habitantes dentro de una misma sociedad. De su población de 16 millones, casi una tercera parte habla algún idioma indígena y algunos de estos no hablan el español.
Quieran admitirlo o no algunos de sus líderes, esta división étnica, combinada con una muy amplia brecha entre los que tienen mucho y los que viven en la pobreza, sirvió para conformar una guerra de tres décadas que terminó apenas hace 20 años.
La buena noticia es que poco a poco se han ido sanando las heridas, y los estragos de la conflagración están comenzando a desaparecer.
Gracias a una serie de factores, incluyendo la visión institucional de líderes nuevos, una profesionalización de la policía y la fuerza armada, e incluso la cobertura de los medios de comunicación, por primera vez en la historia casi todos los habitantes se consideran parte de la sociedad guatemalteca.
El resultado ha sido un crecimiento económico que apenas arranca (Guatemala recibió $2.3 mil millones de inversión extranjera en 2014, superando a todos los centroamericanos excepto Panamá), una leve pero persistente merma en el crimen y la violencia, y el nacimiento de la esperanza. Ya los turistas están llegando masivamente y la planta industrial se amplia y su producción crece.
Dentro de este contexto se celebrarán elecciones nacionales el 13 de setiembre. En primer lugar en las intenciones de voto está Manuel Baldizón, empresario e intelectual (ha dictado conferencias en diversos lugares incluyendo la Universidad Nacional de Costa Rica), que se distingue de todos los que han sido presidentes en el sentido que es nativo de Petén.
Baldizón, que recibió el 48% de los votos en la elección pasada versus un 52% de Otto Pérez Molina, actual primer mandatario, promete abrir las puertas para producir más empleo, pero también busca el saneamiento más rápido de las brechas sociales con programas para las personas en la tercera edad, proyectos educativos y en el campo de la salud pública.
En segundo lugar están empatados Sandra Torres, exprimera dama, y Alejandro Sinibaldi, hasta hace unos meses secretario de Comunicaciones del gobierno de Pérez Molina. Sumando la intención de voto de estos dos, no alcanzan el caudal de apoyo de Baldizón.
Sin embargo, es temprano en el proceso y puede haber cambios importantes en los siete meses de actividad electoral que faltan.
Torres es reconocida por sus programas para las mujeres de su país, algunos de éxito sobresaliente cuando su exesposo, Álvaro Colom, fuera presidente. Promete ampliar estos e implementar otros.
Sinibaldi, el más joven de los tres, habla de sus logros en la organización e implementación de obras públicas ahora que fue ministro y ofrece realizar aún más si es elegido a la Presidencia.
Lo importante es que ninguno de estos parece que crearía nuevas divisiones entre los guatemaltecos y más bien sin excepción buscarían aún más “inclusión”.


Carlos Denton

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