Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Viernes 2 Octubre, 2015

Muchas veces las mejores cosas tardan en evidenciarse. Muchas veces el perfil bajo, la efectividad personal y el sacrificio pagan

Sinceramente
¡Grande, Ana Helena!

¿Qué esperamos de un servidor público? Creo que todos esperamos lo que doña Ana Helena Chacón Echeverría está haciendo desde su puesto de vicepresidenta. Y es que, clara de metas, trabajadora incansable, conocedora de su materia, ha ido alcanzando todo lo que se ha propuesto.
“Puente al desarrollo”, su programa social para la reducción de la pobreza, ha sido efectivo y valioso. Tres pilares constituyen su base: el primer pilar es impulsar el crecimiento económico y generar empleos de calidad en medio de la severa crisis económica internacional. El crecer la economía es una aspiración de todos. Crecer para que el fruto llegue a todos.
El segundo de dichos pilares lo constituye el combate a la pobreza y la reducción de la desigualdad. Con un serio desempleo y con una masa desempleada sin las destrezas para lograr su reinserción económica, este segundo pilar se muestra conceptualmente fácil, pero es muy difícil de alcanzar.
Sin trabajo no hay ingreso y sin ingreso las personas entran en una espiral de tremenda crisis personal y familiar. Está en el camino correcto.
El último pilar es dar forma a un gobierno abierto, transparente, eficiente, en lucha frontal contra la corrupción. Este último pilar es de puro sentido común. Muchas personas han señalado que las mayores debilidades de esta administración residen en la falta de experiencia y destrezas de quienes están al frente de las operaciones. Igualmente el concepto de gobierno abierto y transparente se ha visto cuestionado. Doña Ana Helena tiene plena experiencia.
Es claro que el sector social tiene muchas de esas debilidades pero también tiene a doña Ana Helena, que mantiene el curso. Trabajar día a día, cumplir con lo prometido, ser un funcionario ejemplar es para mí suficiente para hacer un elogio de su gestión y de su persona. Necesitamos más personas así.
En el programa “Puente al desarrollo” se han logrado establecer cuatro grandes módulos técnicos para mejor proveer de la lucha contra la pobreza y la desigualdad. Mapas sociales se han levantado. Un sistema nacional de información y un registro único de beneficiarios unifica la acción y evita las duplicaciones.
Un índice social multidimensional de pobreza se ha construido ya que la pobreza no es resultante del ingreso únicamente. Educación, salud, acceso a vivienda digna, servicios públicos de agua potable y energía eléctrica son también fundamentales hoy.
Finalmente, dicho programa, “Puente al desarrollo”, tiene un plan nacional de reducción de la pobreza extrema, que es tan urgente de erradicar.
La vicepresidenta ha buscado de manera denodada la formación de una sociedad inclusiva, una sociedad en la que ninguna minoría pueda sentirse discriminada ni rechazada en su propia casa. Ella es quien ha estado detrás de este concepto, por lo que muchas personas que desearían que la sociedad continuara siendo represiva y que las minorías vivieran ocultas, han sido sus críticos.
Este no es el principio del fin de la pobreza en el país, pero bien podría ser el final del principio, parafraseando a Churchill. Muchas veces las mejores cosas tardan en evidenciarse. Muchas veces el perfil bajo, la efectividad personal y el sacrificio pagan.

Emilio R. Bruce

Profesor
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