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Lunes, 19 de noviembre de 2018



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Graduado, endeudado y sin trabajo

Nuria Marín [email protected] | Lunes 16 abril, 2012



Creciendo [email protected]
Graduado, endeudado y sin trabajo


Luego de muchos años de sacrificio de ella y su familia, Ximena finalmente logró su sueño de convertirse en una profesional en sicología. Motivo de gran orgullo además, pues es la primera persona de su familia en obtener un título universitario.
Atrás quedaron las largas jornadas en que Ximena combinó con gran esfuerzo las horas de estudio y trabajo fuera de clase, con su labor de recepcionista en una firma legal.
Fueron ocho largos años, el doble de lo que les tomaría a muchos otros, pero no siempre disponía de los recursos para pagar el bloque completo. Al final, para acelerar el proceso para la tan ansiada graduación y poder aspirar a un mejor empleo, pidió un préstamo con la fianza de su mamá.
Sin embargo, un año después de su graduación, no ha conseguido trabajo como sicóloga, pero es afortunada porque aún continúa con su viejo puesto y al menos este le ayuda a pagar su deuda.
Javier, proveniente de un área rural estudió administración de empresas. Como su familia no tenía recursos fue de los cada vez más pocos afortunados a los que le otorgaron un préstamo en CONAPE.
Próximo a graduarse lejos de alegrarse, se encuentra muy preocupado porque le ha sido imposible conseguir empleo y mucho menos acceder a un crédito para abrir su propio negocio.
Silvia, brillante estudiante obtuvo el ingreso a una prestigiosa universidad con beca parcial en el exterior para estudiar su posgrado. Hoy, con el título en mano y una gran deuda por delante se cuestiona el haber apostado por su crecimiento profesional. Sus deudas la asfixian y el mercado tristemente no le ha reconocido hasta el momento esos años extra de estudio.
Si bien Ximena, Javier y Silvia tienen poco en común los une un gran sentido de frustración y desesperanza, que si no abordamos como país puede degenerar en preocupantes niveles de violencia como ha sucedido en otros países.
Si bien el abordaje del problema no es sencillo pues involucra diversas variables tanto externas como internas, sí podríamos empezar por tres puntos de partida que me parecen importantes.
El derecho a la información. Los jóvenes deben tener a su alcance mayor información sobre el mercado y las expectativas de contratación por carrera y universidad así como posibles salarios de partida, como se hace en otros países.
Enlazar la educación con las necesidades del mercado y del país. Necesitamos más énfasis en matemáticas, ciencias, y una mentalidad que priorice la investigación e innovación.
Fomentar un más fuerte plan de fomento al emprendimiento y las pymes en donde entre otros, no sea necesario tener un negocio en marcha por un año como barrera de ingreso y se sea más flexible en el tema de las garantías.
Como país no fallamos en querer que nuestros jóvenes tengan cada día mayores niveles de educación. En lo que fallamos es en no brindarles las herramientas adecuadas para que con su conocimiento puedan desarrollarse exitosa y plenamente y con ello ganamos todos.

Nuria Marín