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Graduado en Harvard busca salvar a Millonarios

Millonarios, trece veces campeón colombiano y perteneciente en una época a un multimillonario del cartel de la droga, aspira a convertirse en el primer equipo de fútbol de América Latina fuera de Chile que cotiza acciones conforme sus nuevos propietarios y un especialista en recuperación de inversiones formado en la Universidad de Harvard lo sacan de la bancarrota.
En un intento por frenar dos décadas de decadencia dentro y fuera del campo, el gobierno alistó el año pasado a José Roberto Arango, famoso por salvar a empresas en quiebra, para relanzar al equipo con sede en Bogotá. El gobierno tiene una participación de 27% en el club desde que confiscó los activos del líder del cartel de Medellín Gonzalo Rodríguez Gacha después de su muerte en un tiroteo en 1989. Millonarios intenta sumarse a las empresas que ofrecen un número récord de acciones en el país andino este año después de que el presidente Juan Manuel Santos firmó una ley en mayo que facilita a los clubes de fútbol formar empresas. La cotización podría allanar el camino a otros equipos que tuvieron en los beneficios de la droga un soporte de financiación en los años 1980 y 1990, dijo Iván Novelo, gerente de Dimayor, el organismo que rige el fútbol colombiano.
“Ya no hay más plata dulce en el fútbol”, dijo Novelo en una entrevista telefónica. “Ahora hay más transparencia en cómo manejan el dinero los clubes, tanto que casi todos enfrentan una bancarrota y un drenaje de talentos”.
Arango orquestó la venta del equipo que lo salvó de la bancarrota a Azul y Blanco SA, una empresa de Bogotá creada en abril para rescatar al club.
Según su folleto informativo presentado ante el regulador de valores en marzo, entre entre los inversores de Azul y Blanco se cuentan Alessandro Corridori, el mayor accionista de Fabricato SA, el fabricante textil más grande de Colombia, y Juan Carlos Ortiz, accionista de Interbolsa SA, la firma de corretaje más grande del país.
La empresa, que pagó 24 mil millones de pesos ($13 millones) por los derechos sobre el nombre del club y sus jugadores, proyecta ofrecer este año acciones que equivalen casi a la misma cantidad y que representan una participación de 51%, dijo Eduardo Silva, presidente de Azul y Blanco. El producto de la venta financiará la compra de una instalación para entrenamiento. Las prácticas se realizan actualmente en un club de tenis.
“Un modelo de participación más amplia es mejor para el fútbol colombiano ya que reduce el rol del dinero de la droga”, dijo Silva. “La gran idea de Millonarios es democratizar totalmente la propiedad”.
La calidad del fútbol colombiano se vio lesionada en los últimos años conforme los equipos tardaron en adoptar las prácticas comerciales que impulsan a la economía de Colombia, dijo Novelo. El país no se clasifica para la Copa Mundial desde 1998.
Cuando Arango tomó el control del equipo a instancias del gobierno, Millonarios estaba a punto de ser relegado a la segunda división de Colombia y al borde de la liquidación por no pagar sus deudas.
"El equipo tenía grandes problemas económicos por haber sido manejado de una manera muy informal”, dijo Arango, que anteriormente había recuperado a empresas de minería y textiles en quiebra como el exportador de ropa Coltejer SA de Medellín.
Otros clubes colombianos se encuentran empantanados en problemas legales y financieros debido a lazos sospechosos con el tráfico de cocaína en el país, que abastece un 90% de los narcóticos consumidos en los Estados Unidos, según el Departamento de Estado de ese país.

Bogotá / Bloomberg
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