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Panamá llegó al más alto nivel del ranking financiero esta semana
Grado de inversión, cerca y lejos
País canalero atraería a mayor inversión extranjera, mientras pediría plata prestada más barata
Los dólares hacen la diferencia, Costa Rica no los tiene


Wilmer Murillo
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Costa Rica es como un nadador que está muy cerca de la orilla, pero a punto de ahogarse. Aunque está próxima a obtener el codiciado grado de inversión que abarataría el endeudamiento para el Gobierno y el sector privado, la brazada final que debe dar para lograrlo requiere un esfuerzo titánico.
Un primer paso para que los bonos costarricenses cuenten con un estatus superior dependía del triunfo de Laura Chinchilla, según publicó recientemente el economista Boris Segura en el medio Bloomberg.
Grado de inversión significa que el país es un lugar confiable para invertir, mientras que para los privados significa que no tendrán que pagar una prima de riesgo mayor sobre la tasa de interés de sus títulos.
Pero esta posible mejora solo se alcanzaría a través de la propuesta fiscal que deberá presentar la presidenta electa: una reforma tributaria que incrementaría los ingresos del Gobierno y disminuiría la deuda pública, algo que es más fácil decirlo que hacerlo.
Mientras tanto, Panamá, ya alcanzó la orilla.
La calificadora de riesgo global Fitch Ratings ayer subió la calificación de riesgo soberana de Panamá de BB+ a BBB-, con lo cual finalmente el país obtiene su primer grado de inversión.
Así, Panamá es el único país regional con la entrada al exclusivo club de países latinoamericanos con esta calificación de riesgo: Solo Chile, México, Brasil y Perú tienen la misma categoría (El Salvador la tuvo pero la perdió en 2009).
La firma sustentó la calificación con base en la mejoría de las finanzas públicas y a la buena resistencia que demostró la economía panameña durante la crisis financiera internacional.
Pero, ¿por qué Panamá sí, y Costa Rica no? En primer término Panamá tiene ingresos en dólares, provenientes del canal y de su reconocida plaza financiera y bancaria.
Pese al ambicioso programa de inversión pública de la administración de Ricardo Martinelli, la deuda pública con respecto al Producto Interno Bruto (PIB) se reducirá aún más, si el crecimiento económico se acelera y si la disciplina fiscal se mantiene, según Fitch.
Todo lo que le falta a Costa Rica. La economía nacional, además de no generar dólares se contrajo un 1,8% en 2009 tras sufrir su primera recesión en más de dos décadas, aun cuando indicadores económicos muestran signos de recuperación en el sector manufacturero.
Lograr un crecimiento fuerte en el futuro es uno de los principales retos del país, junto con la necesidad de reformas estructurales. “Las agencias calificadoras son muy cuidadosas con los movimientos, sobre todo después de la crisis”, reconoció Jenny Phillips, ministra de Hacienda.
El tema fiscal es junto con las pérdidas de $2.800 millones del Banco Central el “handicap” de la economía costarricense.
Con un déficit fiscal proyectado del 4,9% para este año y que alcanzó el 1%
del PIB en los primeros dos meses, requiere una carga tributaria más elevada o ingresos adicionales sostenibles para bajar el nivel de la deuda que también este año tiende a complicarse, al aumentar tres puntos porcentuales como porcentaje del PIB.
La dolarización, una fortaleza en Panamá es a su vez una vulnerabilidad para Costa Rica, que ni tiene canal ni ingresos por “commodities” como otros países; Chile con el cobre, Venezuela como el petróleo por ejemplo.
Obtener un grado de inversión es cero riesgo y Costa Rica en la parte monetaria enfrenta desequilibrios que podrían generar inflación, pérdidas del Banco Central equivalentes a un 40% de la deuda del Gobierno central. Esta tendría que asumirla en algún momento el Gobierno y deberá generar los ingresos para pagarla. Las calificadoras no solo lo saben. Se lo repiten machaconamente a las autoridades.
Dolarizar “de jure”, es otra posibilidad que algunos especialistas recomiendan. Sin embargo, Costa Rica no tiene la posibilidad de convertir toda la deuda pública en dólares y los pasivos bancarios en esa moneda, lejos de ser una ventaja resultan todo lo contrario.
Costa Rica tiene, además, un déficit externo que era financiado con inversión extranjera directa y los ingresos por concepto de turismo que cayeron el año pasado debido a la crisis económica mundial. Un analista comentó que con una dolarización en esos términos, el año pasado “nos habría llevado la trampa”.



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