Google y Cisco forman a israelíes ultraortodoxos en tecnología
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Un hombre ultraortodoxo autodidacta rompe con la tradición que privilegia los estudios religiosos en detrimento del trabajo para guiar a su comunidad a una industria de tecnología israelí que necesita empleados calificados.

Cisco Systems, Microsoft y Alphabet se cuentan entre las compañías que brindan su apoyo a KamaTech, de Moshe Friedman, un emprendimiento que respaldan el gobierno de los Estados Unidos y capitales privados, y que apunta a que más judíos ultraortodoxos como Friedman ingresen al sector tecnológico de Israel.

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Friedman, que viste camisa blanca, traje negro y la kipá negra de los judíos muy religiosos, ha visto crecer el interés por su programa: de cinco emprendedores jaredíes que asistieron a un evento que organizó en 2013 a 1.000 en una reunión realizada hace un año en Tel Aviv. Hay por lo menos 6 mil ingenieros jaredíes en Israel, mientras que hace tres años eran casi inexistentes.

“Todos me miraban como si fuera un marciano, y con recelo”, dijo Friedman, que tiene 37 años, al recordar los primeros días de 2011. “Los inversores decían: ‘No tienen formación, conocimientos ni redes’. En lo que respecta a los jaredíes, estaban enojados conmigo. Mis padres querían que fuera rabino”.

Una iniciativa de KamaTech comprende un programa acelerador llamado Kangaroo, que coloca a emprendedores ultraortodoxos en compañías establecidas en las que alternan con los empleados y reciben asesoramiento sobre creación de startups. Otro programa ofrece cursos avanzados para mujeres ultraortodoxas que trabajan en empleos tecnológicos de bajo nivel, lo que permite que las tradicionales ganadoras del sustento familiar cobren mayores salarios.

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La industria tecnológica de Israel invierte en los hombres y mujeres jaredíes para cubrir la falta de ingenieros de software en tanto el país experimenta una desaceleración tecnológica producto de casi 10 mil puestos vacantes en esa especialidad. Los jaredíes, que se estima representarán el 40% de la población de Israel para 2030, dependen en su mayor parte de estipendios gubernamentales para mantener sus grandes familias mientras los hombres se dedican por completo al estudio de textos judíos antiguos. Las mujeres hacen buena parte del trabajo, si bien con frecuencia por salarios inferiores al promedio.

“Este es un momento muy raro de la historia israelí, donde la sociedad ve a la comunidad jaredí como un recurso y la comunidad jaredí ve a la sociedad israelí como una oportunidad”, dijo Moshe Habertal, un filósofo judío, en una ceremonia por KamaTech realizada en diciembre en la residencia del embajador de los Estados Unidos.


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