¡Golazo de Discua y punto!
Jonathan McDonald tuvo un trabajo de desgaste relevante en el clásico; lo sigue Diego Estrada. www.imagenesencostarica.com/La República
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Saprissa no hizo un solo remate directo a marco; los apremios para Patrick Pemberton se limitaron a despejar de puños centros con cianuro de uno y otro lado, mientras que el León no pudo rugir, de manera que el clásico del fútbol nacional fue pobre en espectáculo y con escasa emotividad en las porterías.
Solo en una oportunidad el público saltó de sus asientos y el festejo fue rojinegro, cuando en el minuto 49, Ronald Matarrita desafió la marca de Hanzell Arauz, lo enfrentó, picó y casi pierde el balón en la raya final, pero le alcanzó al defensor de la Selección Nacional para sacar un centro al segundo palo de Danny Carvajal, que prendió en el otro sector sin dejar que el balón se ensuciara, el catracho Carlos Discua, con un zurdazo impresionante que viajó a la red.
Este golazo fue lo único rescatable del clásico.
La Liga apretó y tuvo sus oportunidades en el arranque, pero al rato se enfrió. Un remate débil y desviado de Ariel Rodríguez despertó al Saprissa, donde empezó a lucirse con acciones inteligentes, Cristian Bolaños. Alajuelense renunció al fútbol creativo y apostó por el trazo largo, mientras que el Saprissa sí la tocó más en la mitad del campo con Estrada, Golobio y Bolaños.
El fútbol mediocre de las dos formaciones dio paso al choque y al roce físico y el árbitro Andrey Vega, muy largo de las jugadas inició su concierto de tarjetas amarillas. Ningún equipo construyó nada y el poco peligro arribó desde las “bolas muertas”, con remates de cabeza de Francisco Calvo y José Guillermo Ortiz.
Después de que Alajuelense abrió el marcador, el clásico se abrió un poco gracias a los ingresos en el Monstruo de David Ramírez y Marvin Angulo por Estrada y Monge; por la franja derecha Arauz se proyectó en ataque, Angulo sacudió su artillería en acciones a balón parado y Pemberton voló para desviar sus centros, sin embargo, los morados no dispusieron de una sola ocasión clara de conquista.
Alajuelense no se atrincheró, esperó y contraatacó gracias a la voluntad de Jonathan McDonald y no renunció a aumentar la cuenta. Diego Calvo que entró por Ortiz dejó ir la mejor oportunidad, los minutos corrieron y un codazo de Ulises Segura a McDonald calentó el cierre del juego, cuando el ariete se desconcentró y buscó revancha propia.
Minutos antes, en ese concierto de faltas, Irvin Calderón bajó a McDonald en el minuto 82 y se ganó la roja.
Una acción fuerte de Jonathan sobre Marvin Angulo cerró el clásico y provocó reclamos fuertes de la familia morada que pidió la expulsión del ariete erizo. Entonces, para evitar que las llamas crecieran, el juez Vega decidió pitar el final del juego cuando le restaba un minuto al descuento.
Alajuelense ganó el clásico y alivió las penas tras la derrota ante el Herediano de la jornada anterior.




 


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