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Laura Chinchilla buscará tender puentes para unir, para convencer y no imponer
Gobierno con sello femenino
Su trabajo como consultora internacional en materia de seguridad ha forjado su forma de ser

Cuidadosa, precisa, organizada, ordenada, analítica, reposada, gran trabajadora, líder, amante del diálogo son parte de los muchos calificativos que resumen algunas de las características positivas que tiene la primera mujer que presidirá el país: Laura Chinchilla Miranda, y que posiblemente la contraponen con muchos de los hombres que han dirigido los destinos del país.
Sus primeros pasos como presidenta electa la han mostrado como una persona dispuesta al diálogo y a la negociación, factores que la oposición ha denunciado como inexistentes en el actual gobierno que preside Oscar Arias, precisamente la persona que la impulsó a continuar su carrera política pues deseaba que una mujer lo sustituyera como gobernante.
Recién confirmado su triunfo electoral, se reunió con sus contendientes Otto Guevara, Ottón Solís, Oscar López y en general con todos los grupos que representan a la oposición en la Asamblea Legislativa a partir de este 1° de mayo; sus “enemigos” vieron como positivo este primer paso que consideraron diferente al que han vivido durante estos cuatro años donde estiman, han encontrado cerradas las puertas de la Casa Presidencial.
Su trabajo consistirá en tender puentes para unir, en convencer y no imponer, características que hace bastante tiempo se alejaron de la acción pública nacional a pesar de que muchos políticos las pregonan como parte de su acervo gubernamental.
Posiblemente, su trabajo profesional como consultora internacional en materia de seguridad ha forjado su manera de ser; ella es puntillosa y perfeccionista y eso se observa hasta en la redacción de todos los documentos que escribe. Su sintaxis es excelente porque de manera responsable así es como tiene que entregar sus informes a los organismos que la contratan. “Esto es el reflejo general de lo que es ella”, comentó uno de sus más cercanos colaboradores, quien advirtió que es perfeccionista.
Su experiencia en el campo gubernamental necesariamente la hará entender con facilidad muchos de los problemas que aquejan hoy al país en muchos campos: viceministra y ministra de Seguridad, diputada, vicepresidenta de la República y ministra de Justicia y Gracia son puntos de un curriculum que posiblemente pocos de los que han llegado a ocupar el más alto puesto pueden mencionar. Por ejemplo, en la historia reciente del país, ningún vicepresidente de la República ha logrado, por medio de los votos llegar a ostentar la Presidencia; Laura fue vicepresidenta y su paso siguiente en su carrera política fue llegar al escalón más alto: la Presidencia.
Su formación de politóloga y su paso por la Asamblea Legislativa le enseñaron la necesidad de tender puentes para unir y por eso, para ella, el diálogo con los sectores de la oposición será básico para sacar adelante su tarea.
“Su experiencia parlamentaria es de verdad, no de mentiras”, comentó otro allegado, quien agregó que la negociación, la apertura y entender lo que es ser oposición facilitará su trabajo. En el periodo 1998-2002 Laura fue diputada de oposición pues el Partido Unidad Social Cristiana gobernó en ese lapso con Miguel Angel Rodríguez.
Una de las características que definen a los políticos es que son muy impulsivos; por el contrario, la primera Presidenta es considerada una mujer analítica, que piensa y se toma su tiempo para decidir; sin embargo, cuando se decide no se anda con rodeos ni con palanganeos; no le tiembla el pulso, a lo que somos muy dados los costarricenses.
Su liderazgo ha superado ya pruebas muy fuertes y la principal, presentarse ante el electorado como la primera mujer con posibilidades reales de éxito fue el examen que superó con creces pues la aprobación que tuvo fue muy alta. Los ciudadanos creyeron en ella.
Otro aspecto que caracteriza a Laura son sus principios éticos; los tiene muy arraigados y posiblemente esto lo heredó de su padre, Rafael Angel Chinchilla, quien se desempeñó como contralor general de la República.
Quienes conocen a la futura mandataria consideran que hay un hecho fundamental en su vida y que la marcó para siempre: fue el ir a estudiar a la universidad Georgetown en Washington, el centro de la política estadounidense y ciudad donde se vive con toda la intensidad la política, ahí ella se formó una visión distinta del mundo.
Muchos esperan que esta visión que ella tiene del mundo y por lo tanto de nuestro país sea la que aplique a partir de este 8 de mayo para el bien de las mayorías.

Eduardo Amador H.
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