Gobierno alista desalojo en “Triángulo de la Solidaridad”
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Cansado de buscar soluciones habitacionales para los precaristas del Triángulo de la Solidaridad, el Gobierno alista la posibilidad de un desalojo para no atrasar más sus planes en torno la construcción de Circunvalación Norte.

La idea es que al finalizar este mes, se tengan los terrenos dentro de lo que se considera “La Franja Roja” y así avanzar en las perforaciones necesarias para esa importante obra de infraestructura.

En las últimas semanas, el Gobierno notificó a las familias ubicadas en estas zonas primordiales sobre sus planes.

“No queremos usar la fuerza porque eso sería llegar a un extremo, pero si las opciones se acaban no quedará otra salida. Ya en múltiples ocasiones el Gobierno ha tratado de darles soluciones habitacionales a las personas y a estas alturas hay mucha gente que rechaza lo que hemos venido haciendo. Yo diría que ya no podemos descartar un desalojo”, dijo Rosendo Pujol, ministro de Vivienda.

Para efectos de Circunvalación Norte, el Gobierno dividió el precario Triángulo de la Solidaridad en cuatro zonas, dos de las cuales se encuentran dentro de “La Franja Roja” que necesita el Ministerio de Obras Públicas y Transportes, para construir el tramo que conecta la Ruta 32 con la Uruca.

La reubicación de las familias en otros sitios se ha complicado en algunos casos, porque los precaristas se niegan a dejar el lugar, porque serían desarraigados de sus sitios de trabajo o forma de ganarse la vida.

El proyecto de Circunvalación Norte es una obra pequeña de apenas cinco kilómetros de cuatro carriles, entre la Ruta 32 y la autopista General Cañas.

En principio, la obra permitiría desviar gran parte del tránsito pesado que actualmente debe pasar por la Uruca, limitando el desarrollo de un área de gran potencial comercial, mientras causa presas diarias, alta contaminación y embotellamientos.

Para construir Circunvalación Norte se tienen unos $150 millones disponibles, gracias a un préstamo del Banco Centroamericano de Integración Económica desde 2012; sin embargo, hasta el momento el proyecto no ha avanzado como se esperaba.

Por otra parte, ya hay críticas sobre la vida útil de la nueva obra de infraestructura.

Para efectos de la Ingeniería de Tránsito, se estima que una obra debería operar al cabo de dos décadas, como una intersección a las 9 p.m., es decir, con una fluidez en la que los vehículos no tengan que detenerse por más de dos minutos.

Sin embargo, con el diseño actual de Circunvalación Norte, el proyecto habrá cumplido su vida útil al cabo de ese lapso.

Esto, porque el diseño propuesto en 2012 hizo estimaciones con una menor cantidad de tráfico, mientras que con los atrasos en el inicio de las obras, la utilidad de la carretera disminuye aceleradamente.

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