Fabio Parreaguirre

Fabio Parreaguirre

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Lunes 30 Enero, 2017

El Instituto de Gobierno Corporativo de Costa Rica, estima que podrá coadyuvar con reguladores y regulados en este proceso, gracias a su especialización en la materia y los vínculos que tiene con entidades internacionales que han avanzado mucho en este tema.

Gobierno Corporativo: Orden, transparencia y sucesión en los negocios

Este año, el concepto de Gobierno Corporativo tomará especial relevancia entre la comunidad empresarial y de gestión pública, gracias a que las entidades que participan en el sistema financiero deberánvalorar la adopción de muchos de sus principios por las nuevas regulaciones puestas en práctica de la conocida Supervisión Basada en Riesgos y particularmente la aprobación de un nuevo Reglamento de Gobierno Corporativo por parte del CONASSIF.

El Instituto de Gobierno Corporativo de Costa Rica, estima que podrá coadyuvar con reguladores y regulados en este proceso, gracias a su especialización en la materia y los vínculos que tiene con entidades internacionales que han avanzado mucho en este tema.

La OCDE define el Gobierno Corporativo como: “una serie de relaciones entre el cuerpo directivo de una organización, su Consejo, sus accionistas y otras partes interesadas. El Gobierno Corporativo también proporciona una estructura para el establecimiento de objetivos por parte de la organización, y determina los medios que pueden utilizarse para alcanzar dichos objetivos y para supervisar su cumplimiento”.

En nuestro país, existe un órgano integrado por expertos de diversas empresas y firmas, así como empresarios o conocedores del sector financiero que desde hace más de 10 años han introducido este tema en la comunidad empresarial y los organismos públicos.

El Instituto de Gobierno Corporativo de Costa Rica (IGC), es quién sugiere e incentiva a adoptar estas mejores prácticas en las organizaciones de cualquier naturaleza jurídica o actividad económica, para promover el orden, transparencia, perpetuidad y sucesión en los diversos negocios o instituciones.

Fue en el 2007, cuando la Bolsa Nacional de Valores y la Cámara Costarricense de Emisores de Títulos Valores emitieron un primer Código Voluntario, que dos años más tarde el Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif) permitió en su propio reglamento que las organizaciones emisoras no financieras lo adoptaran.

En el 2011, la Bolsa y la Cámara cedieron al IGC los derechos de esa primera versión, al considerar al Instituto como el vehículo idóneo para apoyar los esfuerzos por mejorar la gestión empresarial costarricense dentro de un marco de mayor especialización.

Esa primera edición hizo énfasis en la integración, funciones y responsabilidades de la Junta Directiva, así como en el Comité de Auditoría y otros elementos de aplicación para organizaciones que cotizan sus valores en el mercado bursátil. 

Para el 2014, se emitió la segunda edición del Código, que incluyó dos importantes temas: los Accionistas y Empresas Familiares, además se ampliaron las responsabilidades de la Junta Directiva y se reorganizaron algunos apartados del mismo. 

Siendo que el IGC ha tomado como referencia primaria para la elaboración de su Código Voluntario los Principios de Gobierno Corporativo de la OCDE, se consideró fundamental proceder con la revisión del mismo a la luz de los nuevos Principios adoptados por dicha Organización en el año 2015, así como: la “Ley de Protección al Inversionista Minoritario”, otros códigos entre ellos los de Perú y Colombia, y las discusiones generadas en la Reunión Anual de la Mesa Redonda Latinoamericana de Gobierno Corporativo de la OCDE, llevada a cabo en nuestro país en setiembre del año pasado.

Es así como la Junta Directiva del IGC, está por aprobar la Tercera Edición, con el propósito de continuar ofreciendo una guía sencilla pero actualizada a partir de las normas internacionales vigentes en la materia; cuyas recomendaciones se espera contribuyan con la creación de mejores sistemas de gobierno corporativo en las organizaciones.

La consolidación de una cultura empresarial y de gestión en los organismos públicos que involucre tanto la transparencia, eficiencia y la administración de riesgos como parte de una adecuada gestión de Gobierno Corporativo es imprescindible para la inserción de Costa Rica en el mercado global, la perpetuidad de las compañías y la sucesión de mandos.