Federico Malavassi

Federico Malavassi

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Jueves 10 Septiembre, 2015

Nos hunden la economía, nos espantan la inversión y nos dejan “embejucados” con un gasto público inmanejable

Gobernar no es un juego

¡Mucho menos el manejo del presupuesto! Por eso los entendidos no se cansan de señalar que “presupuestar es gobernar”. Presupuestar es un arte (que, combinado con el manejo de la economía pública, debería ser una “ciencia-arte”).
Querer quedar bien con todo el mundo es un asunto psiquiátrico, pues no se puede. La economía existe porque los recursos son escasos y todos deberíamos estar claros, sobre todo con los ejemplos contemporáneos, del pésimo efecto que causa en las economías nacionales la irresponsabilidad en el gasto público.
De tal modo, es menester imponerse de la racionalidad que debe existir en el manejo de la economía pública (planificación, presupuesto, administración, manejo del gasto), pues no se trata de un tema personal sino de un asunto que concierne y afecta a todos.
Es claro que hay buscadores de rentas, promotores de la demagogia, gestores y abusadores del clientelismo político, por eso es imperativo que predomine la razonabilidad y la decencia, la transparencia y el orden.
Sin embargo, cunden los amiguismos, las buenas intenciones que empiedran el camino al infierno, el deseo de quedar bien con los sindicatos, el miedo a la verdad y el miedo a enfrentar a los abusadores y, por tales motivos, el gobierno (en su integralidad) no toma el buen rumbo sino que nos lleva a todos al despeñadero.
¿Acaso no es agarrar a todos de chanchos salir con la falacia de que el presupuesto que se propone para el año 2016 tiene muy bajo crecimiento? ¿Acaso no fue irresponsable proponer para este año el presupuesto más grande de la historia? ¿Acaso no es cierto que apenas se pudo ejecutar aproximadamente el 20% de los fondos previstos para infraestructura? ¿Acaso no es verdad que para el nuevo presupuesto andan diciendo que por la austeridad van a tener que recortar obra importante? ¿Acaso la suma de todos estos no evidencia irresponsabilidad y jugueteo con el presupuesto, la administración, el gasto público y el gobierno?
Lo peor es que nos arrastran a todos en el jueguito. Nos hunden la economía, nos espantan la inversión y nos dejan “embejucados” con un gasto público inmanejable. Lo peor es creer que somos tontos, elevando irresponsablemente el presupuesto de 2015 y luego salir a decir que el aumento para 2016 es pequeño.
De igual manera, fue irresponsable y mentiroso salir a decir que las partidas del presupuesto de 2015 eran necesarias e indispensables y que hasta había una directriz para sancionar y destituir a quien no lo gastara (porque supuestamente era necesario). La realidad ha mostrado que todo era cuento. Incluso, se modificó la engañosa directriz con la que se pretendió callar la boca de todo el mundo. ¡Para verdades, el tiempo!
A la mayor parte de la gente no le sobra dinero, apenas la ven raspando. Recaudar impuestos y proyectar un alto gasto público es algo que debe hacerse con responsabilidad y no con poses demagógicas. Igual con el gobierno, que debe ser muestra de probidad, seriedad y mucha responsabilidad.

Federico Malavassi