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Gates deja sus labores en Microsoft

La salida del fundador deja manos libres a sucesores para crear Microsoft 2.0

Washington
EFE

Bill Gates rompió el viernes definitivamente sus últimos lazos con Microsoft, la empresa que lo convirtió en un icono empresarial contemporáneo, lo que permitirá al actual equipo directivo llevar a la compañía por nuevos caminos.
Cuando finalmente el viernes Gates vació el contenido de su despacho en Microsoft y salió por última vez por la puerta de la sede, el gigante habrá perdido a la persona que capitalizó la revolución informática de finales del siglo XX.
Sin embargo, Microsoft también se liberará de la, a veces, pesada carga que ejercen en las firmas sus fundadores.
Gates, que a partir de ahora se dedicará a la filantropía -junto con su esposa- a través de la Fundación Bill y Melinda Gates, deja la empresa bajo el liderazgo de Steve Ballmer, de 52 años, quien unió su fortuna a Microsoft en 1980 y que en el 2000 se convirtió en el consejero delegado de la compañía.
Para reinar en la multinacional, Ballmer tiene, como mano derecha, a Kevin Turner, quien es el director de operaciones mundiales.
Turner es uno de los ejemplos de la nueva savia de directivos que empieza a recorrer los pasillos de la sede de Microsoft y que está dando forma a la era post-Gates.
Ante rivales como Google, una empresa de miles de millones de dólares basada simplemente en una fórmula matemática, el Microsoft post-Gates se ha visto forzado a cambiar de estrategia.
Como señalaba el viernes el periódico The Wall Street Journal, hace un año Ballmer reveló a sus ejecutivos cómo debería ser la nueva empresa, una vez que la sombra de Gates desapareciese.
Su visión la plasmó en un memorándum llamado “The CEO Evolution”. Y como fuentes de inspiración Ballmer tomó dos gigantes empresariales estadounidenses, General Electric (GE) y, como no, Wal-Mart.
Aunque no se sabe demasiado del contenido del memorándum, una de las ideas principales es que a pesar de que Microsoft sea un gigante con 100 mil empleados en todo el mundo, también debe ser una empresa ágil, capaz de adaptarse mucho más rápidamente de lo que ha sido la norma hasta ahora a los cambios que se avecinan.
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