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Gasolina pone en vilo al sector aéreo mexicano

México
EFE

Los altos precios de la gasolina han golpeado fuertemente las finanzas de las aerolíneas mexicanas, lo que se ha traducido en la suspensión de operaciones de varias compañías con ingentes adeudos al fisco, la cancelación de destinos y los rumores de fusiones entre empresas para eludir la crisis.
La Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) calcula que este año las aerolíneas acumularán pérdidas por unos $1.200 millones, aunque ejecutivos de la industria estiman que la cifra llega a $1.500 millones, principalmente por el costo del combustible para avión, que en el último año prácticamente se duplicó.
Durante las últimas tres semanas, el Gobierno federal ha suspendido la licencia a varias compañías aéreas como una medida de p
resión para obligarlas a cumplir con las deudas que tienen con el sector público.
Esas obligaciones fiscales suman unos $117,8 millones por utilización del espacio aéreo y servicio de combustible, ambos a manos del Estado.
El Gobierno asegura que no va a tolerar el incumplimiento de las obligaciones fiscales.
“Las aerolíneas tienen que cubrir todos los pagos por los servicios que les presta el Estado, desde el combustible hasta los servicios de navegación del espacio aéreo nacional; aquellas que no cubran esos pagos no podrán tenerlos”, advirtió recientemente el ministro mexicano de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez.
A la fecha Avolar, NovaAir, Aerocalifornia suspendieron sus operaciones por orden del Gobierno, mientras que ExpressJet y Aviacsa lograron reanudarlas después de que la primera pagara un adeudo de $44,5 millones y la segunda interpusiera un amparo judicial para defenderse de la medida.
Especialistas del sector aéreo consideran que la aerolínea que se verá más afectada por esta medida será Aerocalifornia, creada en 1960, con una deuda fiscal de unos $25,8 millones.
Esa empresa cuenta con una flota de aeronaves de alrededor de veinte años, que además gastan en promedio 30% más de combustible.
“Es lamentable que una aerolínea caiga en este tipo de eventos, porque tiende normalmente a la suspensión de pagos y a la quiebra definitiva con la correspondiente pérdida de empleos”, indicó a Efe Fernando Góm
ez, consultor independiente de aviación.
Para el experto Juan Antonio José, el problema de fondo es que el Gobierno pretende sacar a las aerolíneas más débiles del mercado.
“La autoridad en lugar de meterse en un litigo para quitarles la concesión decidió irse por la vía más fácil, suspenderlas por no pagar”, aseguró a Efe, y sugirió que en realidad el Ejecutivo desea beneficiar a las dos “grandes”, Aeroméxico y Mexicana de Aviación.
En declaraciones a Efe, Manuel Borja, director general de Mexicana de Aviación, consideró “justa” la presión del Gobierno.
Según el ejecutivo, su empresa es “una de las pocas que han sido puntuales en los pagos fiscales”.
Mexicana y su filial Clic pagan por concepto de uso y explotación del espacio aéreo entre $35 y $40 millones al año.
Actualmente, esa aerolínea aplica un cargo extra por combustible en sus billetes aéreos de entre $20 y $60 en vuelos internacionales y de entre $69 y $88 en destinos internos.
Borja explicó que el aumento en el precio de la turbosina (combustible para avión) equivale para Mexicana a un aumento del 100% de las nóminas de los trabajadores y de un 200% del pago por renta de aeronaves.
De julio a la fecha, el ministerio de Hacienda ha emitido 125 notificaciones a diferentes empresas aéreas, que han pagado hasta el momento 573,8 millones de pesos (unos $56 millones).
“La supervivencia de las líneas aéreas dependerá de la habilidad que tengan para adaptarse a los nuevos tiempos”, consideró, por su parte, el responsable de la DGAC, Gilberto López.
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