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Futuro de frijoleros depende de creatividad

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Vender frijoles con un valor agregado es la solución que les dan a los agricultores, quienes se quejan por los elevados costos de producción y los bajos precios en que venden los quintales de este grano.

Escoger el frijol, empaquetarlo y colocar un sello garantizando que la calidad del producto es 100% costarricense, son algunas alternativas que se ofrecen para que los frijoleros superen la situación en que se encuentran.

Se importa un poco más del 75% del frijol que se consume en el país, el 25% restante es cultivado por los productores costarricenses, quienes muestran su descontento ante lo que consideran condiciones desiguales.

La inexistencia de un bloque que integre a todos los frijoleros, vender el producto a precios “injustos”, la desventaja ante la importación a países con mayores facilidades, y la falta crédito, son algunos de los mayores obstáculos que tienen, según Luis Román, secretario general de la Unión de Productores Independientes y Actividades Varias de Pérez Zeledón.

El apoyo en las mejoras de precios, aumentar los canales de comercialización, continuar con el Programa de Abastecimiento Institucional, en el cual los agricultores nacionales venden sus productos a entes estatales y las capacitaciones en negociación, son parte de las herramientas que tendrán los productores nacionales para no caer en crisis.

Cuando los productores venden los quintales de frijoles a los intermediarios, por lo general perciben pérdidas. El costo de producción de un quintal ronda los ¢33 mil, sin embargo la mayoría de las veces los venden al precio que los intermediarios deseen, cerca de ¢21 mil.

Vender directamente a los supermercados, pulperías o consumidores, es el secreto para que los frijoleros no resientan estas diferencias en los costos y ganancias.

“Si los productores nacionales se proponen vender el frijol empaquetado y sellado pueden ganar cerca de ¢50 mil por quintal”, afirmó Erick Quirós, director de Operaciones del MAG.

En los últimos tres años se ha intentado mejorar las condiciones de producción.

Se invirtieron ¢880 millones en la construcción de centros de acopio, líneas de empaque y maquinaria especializada para que percibieran mayores ganancias.

Sin embargo a pesar de estos cambios, los precios siguen sin ser competitivos. Los costarricenses consumen 51 mil toneladas de frijol por año, de las cuales 10 mil toneladas se importan fijas de China, lo demás se trae de países centroamericanos.

De no haber un cambio en el sector frijolero los productores se exponen una inminente crisis, en la cual la falta de oportunidades, el desempleo y la pobreza serán sus únicas perspectivas.

Daniela Cárdenas
[email protected]

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