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¿Fue prudente cambiar el juez del caso Caja-Fischel en la recta final?

Coordinadora de Información:
Natasha Cambronero
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Ewald Acuña
Abogado penalista del Bufete Acuña & Asociados



La prudencia es el uso del buen juicio para resolver con sensatez una situación, por eso la respuesta a la interrogante formulada es indudablemente sí. Cualquier procedimiento penal, en su fase de juicio oral y público, tiene como uno de sus principios fundamentales la continuidad por lo que el mismo cuerpo legal impide, en caso de ser suspendido el debate, que la pausa exceda los diez días hábiles. Esta exigencia no es caprichosa; por el contrario, es lógica para garantizar que los jueces y las partes puedan mantener en su inteligencia y en su memoria el desarrollo del proceso.
Todos los seres humanos son susceptibles a que el transcurso del tiempo afecte la memoria y para evitar que ocurra se establece como un principio fundamental la continuidad del procedimiento; esto conlleva que las audiencias sean consecutivas, que el Juez no pueda intervenir en el conocimiento de otro proceso para mantener su concentración y que la suspensión se limite temporalmente a diez días.
Desde el inicio del debate en el caso Caja-Fischel, el Tribunal ha estado integrado por cuatro jueces, conforme lo permite la normativa procesal, en previsión de que, por lo extenso del caso, pudiera ocurrir la ausencia de cualquiera de los jueces por un plazo mayor a los diez días que prevé la ley.
El cuarto juez podrá continuar formando su criterio sin afectar a ninguna de las partes ni al procedimiento. No haber realizado el cambio hubiese conllevado el riesgo de la anulación del debate por violación al principio de continuidad.



Luis Fishman
Abogado y presidente del Partido Unidad Social Cristiana

No

Le contesto como abogado y no como político, porque este no es un tema político como han querido verlo algunos, este es un tema mucho más profundo y bajo ninguna circunstancia debe ser tema de campaña electoral.
Un juicio, cualquiera que sea y más cuando son juicios complicados sobre los cuales la prensa y los costarricenses han centrado una enorme atención, no puede ser objeto por razones que no sean contundentes, como la muerte o la incapacidad definitiva de un juez, de un cambio en el Tribunal a pocos de días de dictar una sentencia.
Esto no significa, que se tenga desconfianza en el juez que llega, lo que sucede es que este juez ha estado ausente de las discusiones y de los análisis que durante muchos meses han realizado los miembros del Tribunal.
Esto quita credibilidad a la justicia y al Poder Judicial y se deben tomar medidas para que en el futuro una contractura muscular no sea razón para abandonar un juicio.
El espíritu de la ley es clarísimo, solo en circunstancias graves y definitivas es cuando procede la sustitución de un juez, sobre todo cuando se está en vísperas de dictar una sentencia.
Repito, esto no se trata de política, es un tema de seguridad jurídica, por el cual todos los costarricenses sin importar en el partido que estemos debemos proteger.
A mi criterio esto va contra la Constitución Política y contra los principios más fundamentales de los derechos, porque él no conoce el juicio, solo ha estado como observador como cualquier otra persona del público.
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