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Lunes, 10 de diciembre de 2018



GLOBAL


Frustado complot contra Obama

| Martes 28 octubre, 2008



Sospechosos forman parte de grupos neonazis
Frustrado complot contra Obama

Candidato demócrata puede convertirse en el primer presidente negro de la historia de Estados Unidos

Washington
EFE

Las autoridades federales de Estados Unidos desbarataron ayer una conspiración de dos miembros de grupos neonazis para asesinar al candidato presidencial demócrata Barack Obama y a un centenar de niños negros en el estado de Tennessee.
Un portavoz de la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF), identificó a los dos hombres como Daniel Cowart y Paul Schlesseman, quienes han sido acusados de posesión ilegal de armas de fuego, conspiración para robar esas armas y formular amenazas contra un candidato a la presidencia de Estados Unidos.
Las fuentes también aclararon que se trata de dos cabeza rapadas y miembros de grupos racistas blancos.
“Las quejas planteadas en la denuncia criminal son serias y serán tratadas como tal”, dijo Lawrence Laurenzi, fiscal en funciones del distrito occidental de Tennessee (sur de Estados Unidos).
“El público puede tener la seguridad de que las fuerzas de la policía federal, estatal y local están trabajando de manera diligente para investigar y enjuiciar esta actividad ilegal”, añadió en un comunicado.
Según ATF, una dependencia del Departamento del Tesoro, Cowart y Schlesselman se conocieron hace un mes por internet a través de un amigo mutuo y ambos manifestaron creer en “el poder blanco” y la filosofía de los grupos racistas.
Los dos hombres discutieron la posibilidad de llevar a cabo “una matanza” y atacar una escuela predominantemente negra y continuar “hasta un acto final de violencia que sería intentar el asesinato del candidato presidencial Barack Obama”, indicó el comunicado de ATF.
Obama puede convertirse en el primer presidente negro de la historia de Estados Unidos, de acuerdo con los resultados de las encuestas sobre intención de voto en las elecciones del 4 de noviembre, en las que compite con el republicano John McCain.
Un portavoz citado por medios locales de información dijo en Nashville, Tennessee, que los dos hombres proyectaban asesinar a 88 afroamericanos y decapitar a otros 14.
Según señaló, los números 88 y 14 son símbolos utilizados por grupos racistas blancos. Aparentemente estas cifras son el resultado de aplicar su particular numerología a las iniciales y las citas de algunos de sus líderes históricos.
El comunicado de ATF indicó que hace sólo una semana Cowart viajó desde Tennessee a Arkansas con el objeto de recoger a Schlesseman para poner el plan en práctica.
Los dos hombres fueron detenidos el pasado miércoles cuando intentaban asaltar una residencia. Indicaron que estaban “dispuestos a morir en su atentado”, dijo el comunicado.
“El Servicio Secreto de Estados Unidos toma muy en serio todas las amenazas contra los candidatos presidenciales e investiga de manera exhaustiva estas denuncias”, dijo Richard Harlow, agente especial a cargo de la oficina del Servicio Secreto en Memphis (Tennessee).
“Ha sido crucial haber interrumpido esta presunta conspiración”, dijo James Cavanaugh, agente especial a cargo de ATF. “Todas las fuerzas policiales se han unido para detener esta amenaza”, agregó.
Ya el pasado mes de agosto, durante la celebración de la Convención Demócrata en Denver, la policía detuvo a cuatro miembros de un grupo de personas que defienden la supremacía de la raza blanca, que, supuestamente, planeaban un atentado durante el acto final de esa reunión en un estadio.
La policía primero detuvo a un individuo que conducía de forma errática, presuntamente bajo los efectos de las drogas o el alcohol, y en el interior de su camioneta se encontró armas, drogas, radios, un chaleco antibalas, matrículas y carnés de conducir falsos.
Esta detención condujo al arresto de otras tres personas, una de ellas en su domicilio, y otras dos en un motel de carretera.
A los detenidos se les aprehendió dos rifles de alto calibre con mirillas telescópicas, ropa de camuflaje y drogas.
Uno de los sospechosos declaró a la policía que “iban a matar a Obama desde un punto elevado utilizando un rifle” a una distancia de 685 metros.
No obstante, las autoridades restaron en aquel entonces importancia a las posibilidades de este grupo de llevar a cabo un atentado, al definirlos como un “puñado de descerebrados” y “drogadictos”.