Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 19 Junio, 2018

Frente a Serbia, Óscar Ramírez murió en su charco

Óscar Ramírez murió en su ley.

Que Francisco Calvo juegue por el carril izquierdo en lugar de Bryan Oviedo no es sorpresa.

Sorpresa pudo haber sido ver en la formación titular juntos a Marco Ureña, Joel Campbell y Daniel Colindres, misión imposible con el “Macho”. Ni siquiera los junta en situación de emergencia, luego de ir perdiendo 1-0.

Dolió el traspié ante Serbia, porque quedó la impresión de que era un rival al que se pudo derrotar. En esto hay mayoría abrumadora.

Los serbios mostraron ser un seleccionado bastante limitado, potente físicamente pero sin chispa.

Se hizo evidente su falta de calidad cuando montaron varios contraataques después del 1-0, quedaron en superioridad numérica ante la retaguardia costarricense y no supieron culminar ninguno.

Nada que ver este seleccionado serbio a la par de la potente Bélgica. Es evidente también que su fútbol es inferior al de Suiza, pero en todo caso, ganaron el partido que tenían que ganar y Costa Rica cayó, en el que, eventualmente, más posibilidades tenían de vencer.

El técnico de Costa Rica murió con los suyos y a la hora de las variantes, dos fueron lo que se le ha cuestionado tanto, hombre por hombre o posición por posición: Bolaños por Venegas y Campbell por Ureña y solo arriesgó con el cambio bastante tardío de Colindres por Guzmán, a 18 minutos del final.

Dato curioso que no haya utilizado a Kendall Waston como relevo emergente. Decimos esto, porque en conferencias de prensa previas al inicio del Mundial, don Óscar llamó la atención de que Waston podía ser utilizado de atacante para aprovechar su estatura (recordemos que nos dio la clasificación con un gol de cabeza), y si hubo un partido ideal para que la torre humana entrara de cambio en ataque, fue este ante Serbia.

El “Macho”, perfectamente pudo sacar a Óscar Duarte y correr a Calvo más al centro de la defensa y meter a Kendall en ofensiva, antes de agotar las tres variantes, pero estos atrevimientos tácticos no existen en la planificación de nuestro estratega.

Desde luego que la Selección Nacional está contra las cuerdas, a pesar de que Ramírez nos anuncia que para Costa Rica el Mundial no ha terminado.

Nos enfrentaremos a un Brasil herido en su orgullo por el empate que le sacó Suiza y, todo lo contrario, unos helvéticos crecidos por este excelente resultado que sacaron ante uno de los grandes favoritos a ganar el Mundial.