Freno a inversión: Francia
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Freno a inversión: Francia

Las compañías francesas no están invirtiendo en su país en estos momentos.
Una economía que no crece ya había desalentado el gasto cuando el gobierno del presidente François Hollande a fin del mes pasado presentó un presupuesto que abofetea a las empresas con aumentos de impuestos por valor de 10 mil millones de euros ($13 mil millones) para el año que viene.

Los ejecutivos le devuelven el favor suspendiendo las inversiones.
“En materia de inversiones, el mensaje del momento es precaución”, declaró Stanislas de Bentzmann, co-máximo responsable ejecutivo de Deveteam SA, empresa de servicios de telecomunicaciones con sede en las afueras de París.
“Septiembre fue un mes terrible, el crecimiento se detuvo”, detalla el empresario. “Ahora el gobierno arroja nafta al fuego. Los aumentos de impuestos no son alentadores para los negocios”.
Hollande, que fue elegido en base a una plataforma anti-austeridad, cuenta con el aumento de impuestos para solventar las dos terceras partes de los 30 mil millones de euros que necesita recaudar para cumplir con la meta de déficit de presupuesto del año que viene y evitar los altísimos costos de endeudamiento de países como España e Italia.
Su gobierno está reduciendo las desgravaciones impositivas por intereses y elevando los impuestos que pagan las compañías además de aumentar los gravámenes a los contribuyentes de altos ingresos.
Sumadas al estancamiento de la economía, estas medidas desalientan el tipo de expansión empresarial que contribuyó a sacar a la segunda mayor economía de Europa de la recesión en 2009 y 2010.
La oficina nacional de estadísticas pronostica que las inversiones de las compañías no financieras caerán 0,2% este año, primera baja desde la crisis de 2009.
Las inversiones aumentaron 5,1% y 6% en 2011 y 2010 respectivamente.
Ya antes del aumento de impuestos, Carrefour SA, el mayor minorista de Europa, había suspendido planes de remodelación por valor de 1.500 millones de euros de algunos de sus locales más grandes en la región. Por su parte, PSA Peugeot Citroen SA, la mayor automotriz de Francia, hace tiempo que trata de dejar de quemar efectivo reduciendo sus operaciones.
Los aumentos de impuestos son motivo de preocupación para otras empresas.
Los productores de cerveza de Francia, por ejemplo, dicen que todos los proyectos de desarrollo que tenían han sido “cortados de raíz” por el plan de Hollande de elevar el impuesto a las bebidas el año próximo.
La medida se traducirá en gravámenes a una industria de 2 mil millones de euros que pasarán de los 337 millones de euros actuales a 800 millones de euros, afirman.
“Es una catástrofe para el sector”, aseguró Pascal Chevremont, subdirector de la Asociación de Cerveceras Francesas.
Entre los miembros del organismo se cuentan las filiales locales de Anheuser-Busch InBev NV y Heineken NV.
Si bien el ministro de Economía Pierre Moscovici respondió a quienes critican el impuesto a las ganancias de capital diciendo que los términos y condiciones del gravamen serán revisados, 12 agrupaciones que representan a compañías tanto grandes como pequeñas señalaron que los alcances de la promesa del gobierno no son suficientes.
“Las medidas, tomadas en forma inconsulta, tendrán consecuencias nefastas para el desarrollo económico, la inversión y el empleo”, dijeron los grupos.

Bloomberg

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