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Francia vuelve al socialismo

El socialista François Hollande será el nuevo presidente de Francia al vencer al conservador Nicolas Sarkozy en las elecciones generales.
El líder socialista logró entre un 52% frente a un 48% de Sarkozy, quien optaba a la reelección.
Hollande, de 57 años, se convierte así en el séptimo presidente de la V República francesa y el segundo socialista, tras François Mitterrand, que desempeñó la jefatura del Estado entre 1981 y 1995.
“Los franceses han elegido el cambio”, fueron las primeras palabras del nuevo mandatario galo tras reconocer su victoria.
Hollande subrayó que entre sus prioridades estará la de impulsar una “reorientación de Europa hacia el empleo, el futuro y el crecimiento”.
“Hoy mismo, (como) responsable del futuro de nuestro país, me digo que Europa nos mira”, añadió antes de agregar que está seguro de que “en ciertos países ha sido un alivio, una esperanza, (porque) la austeridad no podía seguir siendo una fatalidad”.
El ganador de las elecciones aseguró que “la reducción del déficit, la preservación del modelo social para garantizar a todos el mismo acceso a los servicios públicos y la igualdad entre territorios” serán sus prioridades.
Hollande insistió en que transmitirá “lo antes posible” a sus socios europeos, y en primer lugar a Alemania, “en nombre de la amistad que nos une”, su política de apuesta por medidas que impulsen el crecimiento.
Su elección puede culminar el cambio de las políticas económicas que está viviendo la Unión Europea, con un mayor énfasis en la promoción de crecimiento y el empleo frente a la insistencia en la austeridad de los últimos años.
Este proceso de cambio ya se estaba notando en la UE en las últimas semanas, visto que las políticas de austeridad han logrado ya todo lo que podían, según recordó una fuente diplomática, y su continuación puede estrangular el crecimiento.
El resultado francés implica la derrota en las urnas de otro Gobierno de la UE, una constante desde el inicio de la crisis, y supone también el final del dúo “Merkozy” que ha marcado la respuesta europea a los problemas económicos durante los últimos dos años.
En los últimos diez días, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, ha urgido en Bruselas a poner en marcha una estrategia de crecimiento; mientras que el comisario europeo de Economía, Olli Rehn, el gran oráculo de la austeridad, abogó por potenciar las inversiones públicas en sectores clave para promover la recuperación.
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, afirmó que comparte con Hollande “la convicción de que hay que invertir en el crecimiento y en las grandes redes de infraestructura”, aunque manteniendo la consolidación presupuestaria y la reducción de la deuda.
El gobierno de la canciller alemana Angela Merkel se comprometió a mantener una “estrecha colaboración” con el futuro presidente francés para atajar la crisis de la zona euro, desde la doble perspectiva del pacto fiscal y también del crecimiento económico en la Unión Europea (UE).
“Queremos trabajar muy estrechamente con el nuevo presidente francés”, afirmó el ministro de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle, quien calificó de “acontecimiento histórico” la victoria del candidato socialista en las elecciones presidenciales en Francia.
“Tenemos un pacto fiscal. Ahora vamos a añadir un pacto del crecimiento para incentivar la competitividad económica”, añadió el jefe de la diplomacia alemana, del partido Liberal en una visita a la embajada francesa en Berlín.

París / EFE


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