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Martes 1 Abril, 2014

Ya no se puede dejar a las instituciones hacer lo que les venga en gana, no han sido buenas realizando su acción pública, hagamos acción pública compartida


Fortalezcamos la iniciativa privada

En Costa Rica desde hace varios años nos hemos venido acostumbrando a que la tramitología, intergubernamental, es más importante que la efectiva rendición de cuentas a la ciudadanía, con el agravante de que a la iniciativa privada se la tiende a tildar (pareciera) dentro del concepto de ricos contra pobres, pretendiendo que sean las instituciones públicas las que lleven adelante las obras de infraestructura que requiere el sector privado, para mejorar su crecimiento y con ello el desarrollo nacional.
Hemos inventado, trabas, instituciones que se establecen para un fin y otras que regulen a la institucionalidad, leyes que en lugar de aclarar un marco por donde dirigirse, más bien tienden a entrabar la acción pública, y al final los culpables de que no se lleven a cabo las obras de infraestructura, o de que se hagan a medias o a costos impensables en el sector privado (cuando se hacen) se esconden en excusas legales.
No interesa responsabilizar a nadie, ni siquiera analizar los porqués, en ese sentido el papel de las auditorías es ineficaz; lejos estamos de recuperar (aunque sea por asomo) en alguna medida el dinamismo que vivimos de 1960 a 1980 o la planificación y ordenamiento en la construcción de una Costa Rica que respondía a principios superiores, como fue la que se dio entre fines del siglo IXX o a mediados del XX.
Fueron épocas en donde el liderazgo de las personas se plasmaba en verdaderas políticas públicas, que llegaban a beneficiar en forma clara a la ciudadanía. Al menos existía un principio válido de humanismo.
Esta forma de hacer la política se ha venido perdiendo y la tenemos que recuperar, pero mientras sigamos pensando que esto se logrará a través de la institucionalidad pública, me parece que no avanzaremos.
Los principios de la lógica universal se han perdido.
Como ejemplo se tiene la creación del Hospital contra el Cáncer, que nunca se pudo realizar, o cuando se dio el terremoto de Cinchona, hace pocos años, en donde gracias a ley que cubre a la Comisión Nacional de Emergencias, vimos que la iniciativa privada tuvo que entregar los dineros que había venido recolectando a dicha Comisión y las viviendas que se construyeron resultaron ser a costos ridículamente altos y en un periodo de espacio – tiempo que necesariamente cuando las personas afectadas recibieron las viviendas, necesariamente ya habían tenido que solucionar el problema de otra forma.
Costa Rica requiere que se cree el marco jurídico para dar cabida al sector privado, para que este colabore de manera transparente y decidida, al igual que lo ha hecho en el pasado.
Que las iniciativas privadas puedan ser dirigidas por entes de suficiente representación, como son cámaras empresariales, con los mismos entes del Estado, en hacer los estudios, que se racionalicen los costos de estos estudios, y se lleven a cabo las obras.
En lo particular estimo que ya no se puede dejar a las instituciones hacer lo que les venga en gana, no han sido buenos haciendo su acción pública, hagamos acción pública compartida, entre entes totalmente interesados y deseosos de resolver, hagamos historia a la tica.

Randall Castro Vargas

Economista