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Déficit fiscal y endeudamiento impiden dar paso
Flotación administrada del colón... sueños lejanos

No es momento adecuado para el cambio, dice Rodrigo Bolaños, presidente del Central

Los sueños del Fondo Monetario Internacional, secundados por el Banco Central, de emigrar del sistema de bandas cambiarias a la flotación administrada son una medida lejana de poder cumplirse pronto.
En este mecanismo, conocido también como flotación sucia, la divisa es determinada por la oferta y la demanda. No existe un piso ni un techo en el precio de la moneda extranjera, como ahora.
La entidad tiene las herramientas de la intervención, la tasa de interés local y las restricciones a la entrada y salida de capitales.
Estos instrumentos permiten controlar la cantidad de dólares que hay en el mercado.
Además, es necesario que las reglas de afectación de la divisa sean claras y dadas a conocer.
Hay varias razones que retrasan la decisión de pasar a la flotación administrada. Entre las principales están que el país posee un alto déficit fiscal y el endeudamiento público representa un porcentaje elevado de la producción.
Al no haber nuevos recursos, vía reforma fiscal, no es posible sacar el exceso de dólares del mercado, lo único que hace el Central es defender el piso, dice el economista Leiner Vargas.
Además hay un desarrollo vago de mecanismos de protección o coberturas cambiarias contra las volatilidades de la divisa.
Los seguros que cubren a los empresarios y ahorrantes de las fluctuaciones del dólar apenas dan sus primeros pasos.
Otro de los argumentos esgrimidos es que el momento para el cambio no es el adecuado. Esto porque hay factores externos que mantienen la apreciación del colón.
Uno de ellos es que la política de tasas de interés bajas en los bancos centrales de países desarrollados genera la migración de capitales a regiones donde las tasas son altas, como en Costa Rica.
“El paso a la flotación administrada se dará en el momento oportuno, cuando las condiciones en el futuro sean adecuadas. Un día nos levantaremos con el cambio hecho”, explica Rodrigo Bolaños, presidente del Banco Central.
La ventaja de este sistema es que permite que la política monetaria sea el control de la inflación, para que sea baja y estable.
Entre los obstáculos está que genera mayor incertidumbre sobre el tipo de cambio, hay mayor riesgo al ser el mercado el que decide el precio de la divisa.
Al aumentar el riesgo cambiario, dificulta la toma de decisiones de las empresas y las familias, recalca Alberto Franco, economista de Ecoanálisis.
Este aspecto es fundamental debido a las presiones para apreciar el dólar por parte del sector empresarial exportador y turístico.
Ambas industrias han sido golpeadas por la apreciación del colón.
Ahora, dependiendo de la intervención que realice el Central, por ejemplo si es comprando divisas, inyectará liquidez a la economía lo que podría generar presiones inflacionarias.
Pero ese exceso de dinero puede retirarse mediante la colocación de bonos de estabilización monetaria que emite el mismo Banco Central, dice Gina Ampiée, gerente de INS Valores.
Para que la incertidumbre de cuándo será el cambio no afecte las decisiones de las familias, empresas, la recomendación es que la entidad dirigida por Bolaños incremente la información sobre el mercado cambiario y su gestión.

Oscar Rodríguez
[email protected]
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