Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 22 Octubre, 2008

Financiando el ALBA

Carlos Denton

Hay un punto en común con todo lo que es la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), y es que el Gobierno de Venezuela es el que paga; los recursos que aporta provienen de las ventas del petróleo. No extraña, entonces, que la palabra “bolivariana” esté incluida en el nombre de la institución, “el que paga la fiesta, pone la música”, y que los documentos principales y las ideas para la organización provengan de ese país sudamericano.
La gran pregunta es hasta dónde se podrá “estirar la cobija” al ALBA, ahora que el petróleo se vende a $75 el barril, o quizás menos, en el mercado internacional. La empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) es una de las menos eficientes en el mundo, solo superada en ese sentido por la que maneja el gobierno de Mahmud Ahmadineyad en Irán. Se estima que a PDVSA le cuesta $69 cada barril producido y puesto en el mercado internacional. Cuando el petróleo se vendía a $147 el barril, había para todo —programas sociales al interior de Venezuela, regalías a Cuba, Bolivia y Nicaragua, ayudas para las campañas políticas en Argentina y El Salvador, financiamiento del ALBA, pero ¿ahora qué?
A finales de 2007 Goldman Sachs y Hugo Chávez coincidieron al predecir que el costo del petróleo llegaría a $200 el barril para finales de 2008. Para los financistas de Wall Street y para el Presidente venezolano era época de pura Jauja.
En la actualidad la empresa de Wall Street está con serios problemas financieros bien merecidos, y es probable que Venezuela esté frente a desafíos muy importantes también; aparentemente ambos sobrevivirán, pero la austeridad es inevitable.
Para los programas del ALBA, sin financiamiento en muchos casos, no está tan claro su futuro. Algunos reflejan las aspiraciones de sus firmantes, más que planes de acción en concreto. Por ejemplo, hay acuerdo de eliminar el analfabetismo adulto en Venezuela, Bolivia, Honduras y Nicaragua, pero no se sabe quién lo va a hacer, ni con cuáles recursos. Quizás se posterga su ejecución hasta que mejore el precio del petróleo.
Pero hay otros componentes que son más específicos y que sí establecen quienes ejecutarían y quienes sufragarían los costos de los servicio. Por ejemplo, hay mucho énfasis en los servicios médicos y sobre todo de tipo oftalmológico. Estos serían suministrados por profesionales cubanos y pagados por Venezuela.
La autonomía alimentaria es otro de los objetivos concretos, y se habla de apoyo técnico para los agricultores, el suministro de semillas, y también específicamente se dota a los países firmantes de maquinaria agrícola como tractores. Estos últimos serían de fabricación iraní y, desde luego, pagados por Venezuela. También se habla de un banco de desarrollo multinacional establecido por los miembros y que serviría para financiar los distintos proyectos previstos por los acuerdos. El capital será puesto por Hugo Chávez.
Hablan de la realización de un plan estratégico de desarrollo para cada país con miras a un tratado de libre comercio —Caracas paga.
Los proyectos de ALBA son muchos, pero si hay mayor deterioro en el mercado petrolero es posible que varios tengan que esperar.

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