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Sábado 12 Febrero, 2011

Fecundación in vitro

En principio estoy a favor de una ley que regule este procedimiento, para que se garantice ante todo el respeto a la vida y a la integridad de las personas.
El derecho a formar y tener una Ffamilia está consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

El proyecto de ley, que se encuentra actualmente en la corriente legislativa para su discusión y aprobación, no reúne condiciones que para mí son fundamentales. Tiene vacíos importantes y por otro lado algunas de sus disposiciones claramente ponen en riesgo la vida de la madre y los hijos.
Al ser un procedimiento que tiene relación directa con la vida, quienes realicen este acto de fecundación asistida, deben tener una formación ética y profesional que garantice su respeto por la vida y la excelencia en su trabajo.
Estos profesionales, además de haber cursado la carrera en medicina, deberán tener la especialización en ginecología y obstetricia, y haber recibido la formación como especialista en fecundación asistida, tal y como se hace en otros países. Esto por cuanto el procedimiento que realizan no es uno más, sino que está relacionado con la manipulación de la vida misma; son seres humanos que merecen todo respeto.
Además, para que estos profesionales puedan realizar los procedimientos, deberán estar debidamente acreditados por las autoridades, al igual que los institutos, hospitales, laboratorios y personal que trabaje en los centros donde se realice la fecundación in vitro. Los requisitos necesarios para la acreditación deberán responder a los criterios técnicos y científicos que rigen a nivel internacional.
Considero, y así se lo he hecho saber a la Ministra de Salud, que se debe presentar un texto sustitutivo al proyecto en discusión y que una vez aprobada la ley, se dé el tiempo necesario para que la Caja Costarricense de Seguro Social capacite y forme a los profesionales fuera del país, donde hay mayor experiencia. Dichos profesionales se deberán comprometer a permanecer como médicos en los hospitales de la Caja durante cierto tiempo, donde ofrecerán su experiencia a las parejas que, mediante una adecuada evaluación, necesiten de este procedimiento para formar una familia.
Esto último creo que es importante; mucho se ha dicho de la necesidad de que tal procedimiento esté al alcance de todas las parejas, y no solo se vean beneficiadas aquellas de mayores recursos que pueden acceder a una clínica privada.
Por otro lado, y en pleno acatamiento a la resolución de la Corte Internacional que nos obliga a legislar a favor de parejas con dificultades para concebir, es importante tomar en cuenta que cuando existe esta problemática, muchas parejas se encuentran doblemente discriminadas puesto que, por un lado, la naturaleza los pone en ese doloroso predicamento, y por el otro, carecen de los recursos económicos suficientes para pagar por los procedimientos de reproducción asistida cuyo costo es de muchos miles de dólares.
Creo que este proyecto es necesario, no solamente por el cumplimiento real de una resolución de una Corte Internacional, sino porque soy una convencida de que las personas tenemos el derecho de formar una familia. Creo en esa institución social como el escenario perfecto para inculcar e integrar valores fundamentales como el respeto, la dignidad, el agradecimiento y la consideración.

Gloria Bejarano Almada
Diputada