Enviar
Jueves 3 Enero, 2008

¿Favoritismo o eficiencia?

Como servidor público, escucho frecuentemente la frase “Favoritismo mata eficiencia” refiriéndose a que es mejor mantener una relación clientelista y servilista con los jerarcas, o coloquialmente hablando “brocha”, que ser un empleado eficiente.
Como todo en la vida tiene una explicación, encontré una justificación administrativa para este fenómeno. El doctor John Maxwell, en su libro “Desarrolle los Líderes que están alrededor de usted”, explica la Ley de la Competencia Decreciente, descubierta por el mercadólogo Martin Jacknis, indicando que algunos jerarcas promueven empleados cuya habilidad, destreza y competencia son menores que las suyas, debido a un complejo de inferioridad y temor a que sus colaboradores sean más eficientes. Cuando las organizaciones crecen y promueven más personal, el número de personas de baja competencia sobrepasa a los buenos líderes y empleados competentes, derivando de ello un deficiente servicio social y un deterioro institucional.
A pesar de que no poseo experiencia en el ámbito laboral privado, me atrevo a opinar que estas organizaciones reconocen la importancia de ascender a los mejores empleados, si los seleccionan bien los beneficios se multiplican y parecen infinitos, si los seleccionan mal, los problemas aumentan y son interminables. En cambio, en el sector público la promoción de los empleados es arriesgada pues no se basa en la eficiencia, eficacia y desempeño, por el contrario, casi siempre se basa en clientelismo institucional, respondiendo a favores personales o dirigida a los que laboraron en un mundo de silencio, sin pensar, aportar, discutir o reflexionar, con la única mentalidad de no contradecir a los jerarcas, evitando un mal ambiente que les impida ascender a puestos altos. ¿Será este uno de los motivos del deficiente servicio público?
Pero la preocupación no es por los jerarcas que se van, sino por los sustitutos, pues tienen un potencial muy inferior al de ellos. Esto es una gran frustración, pues en el sector público existe un capital intelectual invaluable, que lastimosamente no asciende en beneficio de la sociedad por no pertenecer a esa clase servilista. Pues muchos jerarcas abandonan la responsabilidad que tienen con la sociedad, promoviendo el servilismo dentro de la institución, marginando a aquellos empleados con integridad, lealtad y honestidad. Olvidando que nuestro potencial es un regalo de la naturaleza. Lo que hagamos con ese potencial es nuestro regalo a ella. Somos responsables ante la naturaleza, ante los demás y ante nosotros mismos por cada don, talento y oportunidad que se tenga en la vida. Si damos menos de lo que podemos, estamos eludiendo esa responsabilidad.
Concluyo con la frase del estadista y filósofo político inglés Edmundo Burke que dice “El favoritismo nos grava más pesadamente que muchos millones de deuda”.

MBA Rolando Gabriel Badilla Cascante