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Farrell, vampiro sexy pero nada romántico

Muchos estarían encantados de tener como vecino a Colin Farrell, pero la cosa cambia si, como ocurre en la nueva versión de “Fright Night”, su sensual apariencia humana esconde a un vampiro implacable e insaciable.
“Hay algo muy sexual en los vampiros. Y el acto del mordisco es muy erótico”, afirmó el irlandés. “No sé si hicimos un buen trabajo, pero espero que la película sea al menos la mitad de buena que lo divertido que fue rodarla”, añadió.
Farrell está de vuelta en Hollywood. Tras varios años rodando títulos independientes como “In Bruges” (2008), “Triage” (2009) u “Ondine” (2009), hace poco disfrutó del éxito con la disparatada “Horrible Bosses” y ahora regresa con una cinta de terror trufada de elementos cómicos.
“Llevaba una época haciendo muchos dramas con personajes muy extremos y complicados. Todos trataban temas profundos y estaba preparado para hacer algo distinto a lo que había hecho en los últimos diez o 15 años”, apuntó.
Su vampiro, Jerry, no juega en la misma liga que los de “Twilight”. Ni siquiera es la sombra del personaje al que dio vida Chris Sarandon en la original “Fright Night” (1985). Aquel era encantador y carismático; el de Farrell, un auténtico depredador.
“Con diez u 11 años estaba enamorado de ese personaje”, sostuvo el actor. “Su vampiro era digno, elegante y amenazador, pero yo no quería que fuera igual. Mi vampiro es más cruel y malévolo, muy sexual y arrogante. Sin miedo, sin remordimientos y nada romántico. Que el personaje fuera distinto resultó liberador”, manifestó.
“Me lo pasé increíblemente bien. Creo que mi vampiro siente una fascinación enferma por los humanos. Es algo parecido a como mira un niño pequeño a una mariposa antes de arrancarle las alas”, declaró el intérprete, que no bebe una gota de alcohol desde que hace seis años plantara cara a su adicción.

Los Angeles / EFE
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