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Previendo la apertura comercial, faltaron políticas públicas tendientes a que una mayor cantidad de costarricenses pudieran luego aprovecharla


Faltó preparar para la apertura

La mayoría de las personas que lograron emplearse el año pasado, lo hizo en trabajos con salarios bajos, dentro de la industria tradicional y no especializada, como las fábricas, o en servicios básicos, como los choferes, señala una nota de este medio ayer. Muchos otros no lograron tener un trabajo.
El crecimiento de la economía de un país no siempre significa más y mejor empleo para la gente. Esto lo sabemos. Hay empleo que puede empobrecer a las personas y eso es lo que está sucediendo en Costa Rica.
En realidad, era algo esperable. Los importantes esfuerzos que se hicieron durante la administración anterior para que se diera una total apertura comercial en el país, no se acompañaron de una inversión y una política pública dedicada a medidas y estrategias tendientes a que una mayor cantidad de costarricenses pudieran luego aprovechar dicha apertura.
Para una mejor comprensión de lo que decimos, pensemos en que hubiera sido de gran beneficio, por ejemplo, que las pymes estuvieran listas, con la debida capacitación, actualización y apoyos diversos, desde el económico (la banca para el desarrollo que aún no cumple su cometido) hasta sus deficiencias de gestión.
También faltaron las políticas públicas en otras áreas como el agro. Estas debieron servir para que este sector se pusiera al día a fin de mejorar eficiencia y así poder competir. Esto hubiera evitado el desplazamiento de campesinos que abandonan sus cultivos asfixiados por la situación y pasan a engrosar los cinturones de pobreza en la ciudad.
Los sistemas educativos debieron ser preparados oportunamente para ser capaces de informar, entusiasmar y educar al alumnado, a tiempo, en carreras técnicas o universitarias acordes con la nueva sociedad del conocimiento.
Esto hubiera puesto a estudiantes y graduados en condiciones de obtener buenos puestos de trabajo e insertarse con soltura al llegar la apertura y hubiera favorecido así mismo a las empresas que llegaban deseosas de encontrar ese tipo de colaborador.
La lista es larga. Son asuntos pendientes que no pueden eludirse o seguir posponiéndose. Las tareas hechas a medias dan resultados como los que ahora vemos: insatisfacción en el empleo, pymes sin apoyo, campesinos en crisis, entre otros.
Si bien ya no se puede remediar el retraso, sí es posible actuar sin más pérdidas de tiempo.
 

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