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Rodrigo Arias, ex ministro de la Presidencia, analiza los primeros 45 días de Laura Chinchilla, presidenta de la República
“Faltan sentido común y olfato”
Considera que el Ejecutivo se equivocó al escoger las prioridades del país y al no defender al ex canciller Bruno Stagno tras cuestionamientos




Tras haber dejado su oficina en Zapote el pasado 8 de mayo, Rodrigo Arias, ex ministro de la Presidencia, fue llamado nuevamente a colaborar con el Gobierno.
Laura Chinchilla, presidenta de la República, confía en que el colmillo político de Arias le ayude a sanar heridas a lo interno de su fracción legislativa y con otros partidos tras el intento fallido de los diputados de aumentarse el salario en más de un 70%.
Esto le permitiría a la mandataria agilizar el trámite de algunos proyectos de ley en el Plenario.
Ayer Arias recibió a un equipo de LA REPUBLICA para conversar sobre cuál será el papel que desempeñará y analizó los primeros días de la administración Chinchilla.

¿Fue doña Laura la que lo invitó a Casa Presidencial?

Recibí una llamada de su secretaria, donde me citó para ir el miércoles a las cinco de la tarde.
¿Le sorprendió que doña Laura lo buscara para pedirle ayuda?
Desde que ella asumió el poder, dije públicamente que estaba a la orden para ayudarla; considero que es una responsabilidad prestar servicios al país y a la Presidencia de la República. Por estas razones, también lo hice con Abel Pacheco, ex presidente que llegó al poder con otro partido.

¿Qué tiene Rodrigo Arias que en las últimas tres administraciones lo han buscado como asesor?

Sentido común y criterio para distinguir qué es urgente y qué no. Cuando uno tiene muchas prioridades, al final no tiene ninguna.

Entonces, ¿podemos decir que este gobierno carece de criterio para priorizar los principales temas?

Sí, a mí me parece que se cometió un gran error al colocar el aumento de salario de los diputados en el primer lugar de la agenda, cuando lo verdaderamente urgente era comenzar a tramitar los dos empréstitos que sí son necesarios para el país. En definitiva, no hubo una lectura política apropiada sobre este tema, ni olfato político para medir las consecuencias del clamor popular.

¿El hecho de que doña Laura le pidiera ayuda, es señal de que el Gobierno sufre una ruptura con su fracción a causa del aumento salarial?

La decisión de abordar ese tema creó heridas que no se pueden ocultar dentro de la fracción, ni en las relaciones entre otros partidos y el Poder Ejecutivo. Poco a poco, hay que ir sanando esto, fue un mal comienzo, pero creo que hay una gran tarea por hacer, hay que conversar mucho con los diputados.

¿Cuán grave es esa herida?

En algunos casos es dura, pero en política eso pasa y las heridas se curan, es cuestión de saber caminar. A mí me preguntan, cuál es mi interés en este asunto, y la verdad tengo que decir que, si aspiro a ser candidato y presidente, me interesa que este gobierno haga una buena labor; además, como costarricense deseo que los préstamos para infraestructura por $850 millones sean aprobados.

¿Cuán permanente va ser esa gestión suya en el Congreso?

No se trata de que yo asuma una labor de asesoría ni de una relación permanente con el Ejecutivo, estaré disponible cuando alguien necesite mi colaboración; si nadie más me vuelve a llamar y no quieren que opine, entonces no voy a opinar. Yo continuaré con mi agenda, que es organizar las bases de una futura precandidatura.

¿Cuán importante es para sus aspiraciones políticas que este sea un buen gobierno?

Me interesa que el Gobierno camine bien, ya que si me convierto en el próximo candidato de Liberación Nacional, al que le tocará defender este gobierno es a mí. Ojalá que tenga mucho éxito.

Durante este mes y medio de gobierno, doña Laura ha enfrentado una serie de cuestionamientos, ¿piensa usted que ha sido un inicio complicado?

Se ha presentado una serie de circunstancias que son únicas y que hicieron difícil arrancar; sin embargo, lo que más influyó fue comenzar con un tema (el aumento salarial de los diputados) en el que no se tuvieron el olfato político, ni la capacidad necesaria para medir las consecuencias. Eso se pudo haber detectado antes y parado a tiempo, pero no se hizo y generó una gran ruptura.

Hay quienes podrían pensar que Marco Vargas no está fungiendo bien como ministro de la Presidencia, tomando en cuenta que lo están llamando a usted para mediar en la Asamblea Legislativa, ¿qué opina?

Es un puesto muy difícil, que se complicó aún más con un tema como este (aumento salarial). Enderezar el barco va a tomar mucho tiempo, pero creo que logrará salir adelante.

¿Es una bajada de piso para él?

Yo no voy a hacer nada de lo que él hace, don Marco tiene mucho trabajo en la Presidencia. Mi colaboración es externa y desinteresada para que las cosas se hagan bien.

¿Viviana Martín, jefa de fracción del PLN, se equivocó en apoyar el aumento salarial?
Hizo una mala lectura del contexto nacional y de lo que Costa Rica espera. El país quiere respuestas claras a los grandes problemas y proyectos, y cuando se introdujo un tema polémico como este, lógicamente desencadenó una serie de reacciones en contra, que han afectado mucho la conducción de la fracción y su capacidad política para negociar.

¿Conversó con ella antes de la aprobación del aumento?

El domingo antes de la votación, le dije que era un error, que lo mejor era abortar las intenciones del aumento cuanto antes, pero ella me dijo que no se podía, ya que el riesgo de abortarlo era mayor.

¿La administración Arias inauguró la carretera a Caldera precipitadamente?

La vía se inauguró porque técnicamente había elementos para hacerlo.

¿Le corresponde al Gobierno presionar al concesionario para garantizar la seguridad?

La concesionaria tiene la obligación de que esa carretera sea segura y el Estado tiene que estar atento para fiscalizar.

¿Impuso el gobierno anterior a Bruno Stagno como embajador ante la ONU?

Es lamentable que renunciara porque se pierde uno de los mejores diplomáticos. No es correcto decir que se autonombró, ya que la Presidenta, en ese momento electa, dio a conocer tres semanas antes de asumir la presidencia, que él iría a la ONU. Nosotros solo realizamos el acto que correspondía como Consejo de Gobierno. Después, la Dirección Jurídica de la Cancillería señaló un error que era subsanable fácilmente.

Si el error era subsanable, ¿por qué en Zapote no lo defendieron?

Todo se reduce a una decisión política, si en verdad se quería que el señor Stagno se quedara en el cargo, se pudo haber buscado un mecanismo para enmendar el error y nombrarlo.

¿No lo quisieron defender?
Así es. Me parece que la forma fue más importante que la sustancia.

¿Es cierta la aseveración de que la administración anterior dejó un gran hueco fiscal?

Durante tres años logramos tener un superávit; sin embargo, cuando nos vimos afectados por la crisis mundial, las cosas cambiaron y dejamos de percibir un 30% de los ingresos fiscales. A pesar de esto, no queríamos desfinanciar la agenda social.

¿Considera necesario que se presente una reforma fiscal?

El país necesita incrementar la tasa de impuesto de renta y para eso se podría crear un sistema de renta global, con una tasa del 30% sobre el total de los ingresos.

Esteban Arrieta/Natasha Cambronero
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