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Faltan medidas para ahorrar energía


Se necesita hacer más esfuerzos conducentes a reducir la demanda de energía eléctrica en el país y aunque un cambio de actitud en los costarricenses debe darse, como en tantos otros aspectos de la vida cuesta que modifiquemos la cultura, especialmente si eso demanda un poco de disciplina. Por ello, son urgentes acciones que obliguen a variar la conducta.
Por ejemplo, es necesario más control sobre los aparatos eléctricos para que sean de bajo consumo y esto puede lograrse tomando las medidas correspondientes para mejorar la calidad de esas importaciones.
Las construcciones de viviendas, pero especialmente los edificios para industria o comercio y hoteles u otras instalaciones para el turismo, deben utilizar los modernos recursos tecnológicos y arquitectónicos para reducir al mínimo el uso de aires acondicionados. En esto la industria turística debería dar el ejemplo, como una de las caras más visibles para quienes nos visitan.
Debe propiciarse una mayor integración de las universidades con el aparato estatal y el sector productivo, para que el fruto de las investigaciones de las primeras sea aplicado a fin de lograr un menor consumo energético.
Estas y muchas otras medidas deberían implementarse como parte de un Plan Nacional de Ahorro Energético que hoy debería existir en cualquier país del mundo pero con mayor razón en aquellos que, como Costa Rica, no son autosuficientes para suplir la demanda mediante fuentes energéticas renovables.
Sumado a esto, desde luego, el uso de la creatividad debería poner en marcha múltiples programas que estimulen a la población a bajar el consumo de energía eléctrica.
Si en las escuelas y colegios, por ejemplo, los estudiantes que lograran probar mediante consecutivos recibos de electricidad de sus hogares una rebaja importante en el consumo durante una cantidad de meses, recibieran premios donados por empresas, es probable que podrían influir en toda la familia para lograrlo.
Estos premios podrían ser donados por empresas comerciales como parte de su responsabilidad social y deberían contemplar no solo a la clase media baja, que es probablemente la que menos energía consume, sino a la más alta. Campañas como esta u otras podrían recibir mucha publicidad por los medios de comunicación.
La obligación es de todos, pero las instituciones y ministerios correspondientes deben desplegar antes sus acciones y para ello, de nuevo, es necesario un Plan Nacional de Ahorro Energético.

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